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Quizás los vecinos del Barrio Víctor Lima ya se acostumbraron pero no es algo común. Si se va al norte, cerca del final de la calle Juncal, y se llega a Bolivia no hay continuidad de la misma sino que hace una especie de "codito" que obliga a doblar a la izquierda y luego a la derecha para proseguir la marcha. Es algo raro pero incluso las veredas y las casas siguen esa forma que es bastante distinta pero se da. Incluso personal de la Intendencia de Salto pintó de  rojo los cordones para que no se estacione en el lugar pues se pueden generar inconvenientes para los que por allí circulan.

En el Barrio Víctor Lima hubo una intervención del PIAI lo que generó calles buenas, luces y veredas hechas todas por una empresa contratada luego de licitación lo que llevó a que estén bastante armadas todas las calles, e incluso se ve que se han mantenido. Pero este "codito" quedó como recuerdo de otras épocas, incluso es bastante acentuado y obliga a los conductores a prestar mucha atención pues se pueden terminar llevando el cordón por delante. Luego, siguiendo con la ruta al norte, enseguida viene Apolón de Mirbeck pero esto quedó de alguna manera como una forma distinta del barrio.

 

Vecinos de la Avenida Ojalmi, zona medianamente cercana al basurero municipal, al Hipódromo Salteño, se quejan de que hay gente que va a tirar basura por allí, incluso tienen una especie de lugar "predilecto". Esto es un viejo problema de los salteños que nadie ha podido cambiar, le pasó a Ramón, Germán, Lima y ahora a Albisu, es el amor increíblemente enfermo de los salteños por armar basureros cuando anda el servicio de recolección, con sus problemas, pero anda, además desde hace diez años se han instalado volquetas por todo Salto por lo que no es necesario tirar la basura en un lugar limpio, aunque parezca que no es de nadie, aunque parezca público.

 

Se da en todo Salto. por ejemplo en la esquina de Charrúa y Grito de Asencio, más sobre Charrúa, del lado Este, que por haber un galpón y poco movimiento se armaba un basurerito donde algunos muy felices tiraban de todo, sillas viejas, ropa, lo que venga, hasta que pusieron un cartel y por ahora, va zafando. En Montevideo se instalaron cámaras y se rastreaba a los vecinos, siguiendo  las matrículas de los autos, y se los multaba como forma de ir terminando con ese verdadero flagelo que a todos nos debería importar porque detrás del basurero vienen ratas, enfermedades, contaminación de todo tipo lo que debería ser objeto de sanciones como decimos.

 

De fondo hay un problema cultural grave que es no ser parte activa y positiva de la sociedad pues si se arma un basurero nos perjudica a todos, por más que se viva al otro lado de la ciudad, pues siempre repercute. La educación desde los más chicos debería ser una pata que ayude y fomente futuros ciudanos que cuiden su ciudad, que la queiran, se involucren y sean parte de la misma. No es fácil pero otras sociedades lo han logrado.

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