Anotaciones Callejeras
Hablando con gente que esta muy preocupada por la situación de inseguridad que se esta viviendo en Salto, nos apostaron algunos datos, que son sencillamente importantes y llamativos. Algo que coincidimos, la seguridad y vida aldeana que tanto disfrutábamos de Salto, se comenzó a deteriorar hace ya más de 30 años atrás y quizás nos quedamos cortos…
Porque se nos señaló y coincidimos, en que la educación y las posibilidades de los primeros consumidores eran otras, aunque parezca - y lo es y entendemos puede ser discriminatoria - eran de otro nivel económico, educativo. Eran hijos de empresarios y de familias que consumían cocaina, que lo hacían con alguna discreción, aunque muchos lo sabían… sus ingresos les permitía tener el vicio sin consecuencias en materia de justamente la seguridad…
Hoy, no es necesario decirlo, porque los hechos, lo dejan bien en claro. Los consumidores, roban a sus familiares y a los amigos, otros rapiñan o asaltan, para así poder financiar su vicio. Antes, eran unos pocos los drogadictos. Hoy, el número es incontable. Se sabe que la cantidad de gente que se droga en Salto es grandes. Muy grande.
Esta situación, llevo el tema, problemas o como quiera denominarse a esto de la drogadicción y sus consecuencias, a otro nivel. Y no es para mejorar y quedarse tranquilo. Todo lo contrario. Porque con la demanda creciente, como pasa en toda sociedad capitalista, como al fin de cuentas, es lo de nuestro país, pese a los intentos de imponer el socialismo-comunismo, como pasa al presente, nació el negocio y con ello la competencia. Y como en ese ambiente y en todo los negocios habido y por haber, nace la competencia y como en ese ambiente de los narcos se juega muy fuerte, llego la violencia desatada en que vivimos. Donde la vida, desde el vicioso al que también vende, está claro que no vale nada…. Y así vivimos en esta incertidumbre y temor de que no llegue en nuestros hijos, sobrinos o nietos… Porque en esto, nadie esta a salvo. Hay que estar atentos a los cambios de conducta, humor y a con quienes se juntan nuestros chicos…
Por eso, hoy, como ayer, como siempre, la solución para parar esta epidemia indeseable, que afecta la moral, que se refleja en la falta de educación, en malas costumbres, en caer en la violencia, en robar y joder se justifica porque la debilidad así lo hace asumir a quienes el vicio de las drogas y su irreal mundo domina. Creemos, que todo esto, solo se podría comenzar a revertir si lográramos todos que la FAMILIA, así con mayúscula, se imponga. Volviendo a la aplicación de ciertos principios, normas, que hasta ahora mi generación y mis hijos rigió…
Hablamos de que los padres, asuman que lo son, que sepan marcar limites, que sepan decir No aunque duela. Que ha veces, un chirlo, puede ser necesario y oportuno y que mas allá del castigo, del reto, también se de espacio a brindar cariño, amor y que dedique tiempo y mucha conversación, charla, para que estén alerta y no se dejen tentar por invitaciones a fumar, a no esconder las frustraciones, los miedos porque consumir no es la solución ni la superación o escape de los problemas… Al menos, así lo veo en el acierto o error…