¿Cápsula del tiempo? ¿Eh?
- Por Facundo Esteche, edil Partido Colorado
De chico, cada viaje a ver familia pasaba por la ruta 5. Y la ruta 5 significaba pasar por Durazno. Ahí, en la Plaza Independencia, un monumento a Colón lleva en lo alto una esfera que guarda testimonios de otra época. Los turistas se detienen a mirarla. Es una máquina del tiempo. Quienes la cerraron confiaron en que, décadas después, alguien iba a estar ahí para abrirla y preguntarse cómo vivían y qué les preocupaba. Esa idea llegó a la Junta Departamental. Presenté una propuesta para enterrar una cápsula del tiempo en el predio del edificio y abrirla dentro de setenta años, en 2096.
Sé qué viene después de una frase así, me lo han dicho y lo comparto. Hay problemas más urgentes. Lo tengo presente. Pero más allá de las necesidades, que son muchas, es bueno tener símbolos, un relato compartido de lo que somos y de lo que queremos ser. A mi criterio, a Salto le falta eso. Un símbolo no va a resolver lo urgente pero tampoco le saca recursos.
Por eso la propuesta es chica. Dinero para monumentos no hay, y tiene sentido que así sea. Una cápsula en el predio de la Junta cuesta muy poco y le suma un atractivo al edificio. El sábado 3 de octubre lo abrimos al público por el Día del Patrimonio, con la colaboración de ediles y funcionarios. El día lluvioso no acompañó pero la jornada fue muy interesante igual. Con los años, el contenido de la cápsula puede tener valor patrimonial propio.
Estados Unidos hizo algo parecido este año. Por sus doscientos cincuenta años de independencia enterró en Filadelfia una cápsula con cosas del día a día. Un iPhone, por ejemplo. La abren en 2276. Salto, por su parte, cumple doscientos setenta años de su proceso fundacional. La fecha merece un gesto así.
Elegí setenta años y no un siglo por una razón concreta. La distancia se acorta y el gesto no pierde sentido. Muchos de los que hoy integramos esta Junta, o sus hijos, en el mejor de los casos, van a estar en el día de la apertura.
El contenido no puede quedar en manos de un solo edil. Propongo dos caminos en paralelo. Cada bancada hace su aporte. Y los vecinos proponen qué objetos, cartas, fotografías o testimonios quieren dejar guardados. La existencia de la cápsula y las categorías de objetos serían públicas. El detalle del contenido final quedaría archivado, sin difundir, hasta el día de la apertura. Ahí vive la mística. Una cápsula representativa conseguirá el apoyo y el recuerdo de la mayoría de los salteños.
Toda generación cae en el mismo sesgo de creerse la única, o la más importante, que vivió acá. Es falso. Basta ir al Cementerio Central y leer las lápidas para entender que somos un instante en la historia. Eso implica una responsabilidad con quienes vendrán y con quienes estuvieron. Ojalá los salteños que nos precedieron hubieran dejado su cápsula con un mensaje para nosotros. Ojalá en 2096 abran una caja en el predio de la Junta y sepan cómo era estar acá en 2026.