Cuando cierran las industrias se apaga el interior
- Por Alexander Fagundez
El cierre definitivo de COLEME no es solamente la caída de una empresa. Es el derrumbe de un símbolo histórico del interior productivo del Uruguay. La cooperativa láctea más antigua del país, fundada en 1932, baja sus persianas después de años de deterioro económico, pérdida de productores, endeudamiento, conflictos laborales y ausencia de respuestas eficaces por parte del gobierno nacional. Detrás de ese cierre quedan trabajadores sin empleo, familias enteras en incertidumbre y una cuenca lechera profundamente golpeada.
Pero sobre todo queda una señal alarmante: el interior del país se está apagando lentamente mientras desde Montevideo se insiste en administrar cifras sin comprender realidades.
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