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Diez mujeres deberían tener veintidós hijos para llegar a la tasa de reposición, o sea para empatar.

En el Uruguay diez mujeres no llegan a tener trece hijos. La tasa de natalidad se vino a pique. Uno se pregunta entonces cómo se van a mantener en el futuro cercano todo lo que hace a los sistemas de salud, donde normalmente el joven sano paga por el mayor que usa más el servicio. Uno se pregunta cuándo tendrán respiro las cajas estatales o para estatales, todas con déficit. Es todo un tema que no puede obviarse pues la realidad indica que enfrentaremos cada vez más problemas. Es difícil que se piense en una política de natalidad en el Uruguay. Vamos a seguir así y no lo cuestionamos. El problema es qué vamos a hacer con lo que tenemos. De lo mejor que hemos escuchado es a una pedagoga que trazó una linda hipótesis. Dijo que si se achica tanto la natalidad en el Uruguay habría que apuntalar a las políticas educativas donde se refuerce la escuela de tiempo completo. Lo que entendimos es que si van a existir edificios, salones y docentes ociosos pensemos en universalizar los horarios de tiempo extendido. Que no haya un chico o una familia que queriendo acceder al tiempo extendido no lo pueda hacer. Que el que quiera seguir en el modelo de cuatro horas lo siga haciendo pero en la medida que busque lo otro que esté a la mano, en caso todos los centros escolares del país.

No está mal la idea, al contrario, es muy interesante pues además dado los cupos que empiezan a sobrar y que serán más cada año se pueda llevar adelante esta política de inclusión.

Además si esto se implementara se generaría una corriente de opinión a favor de este tipo de inclusión educativa que no solo hay que verla desde el punto de vista económico, o sea familias que no lo vean como una ayuda. Sino familias de clase media que usen ese tiempo para trabajar y estudiar en los distintos actores del clan familiar.

En este caso el tiempo completo permite deberes vigilados, deporte, idiomas, arte, por lo que podemos pensar en un combo positivo que haga que el niño reciba en el mismo centro escolar variada y completa educación, que cuando salga a las ocho horas de haber entrado salga bien armadito y lleno de conocimientos, cansado y bien alimentado lo que daría un espaldarazo a toda una generación de uruguayitos que tendrían en el sistema escolar el mayor aliado para su proceso de formación pensando en un futuro liceal, de escuelas técnicas y de trabajo en los años que rápidamente llegarán y pondrán a prueba toda esa formación.

También marca que la educación, la cultura, la formación son siempre herramientas fundamentales para poder acceder al desarrollo de una persona, de una comunidad, de una nación. Son la base de todo porque a su vez forman a la población y una población con buenos niveles educativos, culturales y académicos son la mayor riqueza de una nación.

Será tiempo también de que las familias uruguayas se acostumbren a relacionarse con una escuela de tiempo completo donde se pueda dejar a los hijos en la confianza y la seguridad de que no habrá problemas y que se estará haciendo una clara apuesta al futuro, a la formación, a la potenciación del niño como estudiante capacitado, informado, generador de propuestas propias, con la capacidad de resolver problemas que es un indicador notable del desarrollo de una persona.

Ante la escasa natalidad la mejor propuesta siempre es la educación por la que el país ha apostado y deberá seguir haciéndolo como forma de desarrollo y crecimiento.

 

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