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Ahora la pelota está en la cancha local, el tratado de comercio del Mercosur y la Unión Europea debe votarse en el Parlamento uruguayo. Finalmente el Acuerdo se firmó en Asunción del Paraguay y ahora restan las ratificaciones de los europeos y sudamericanos.

Una mala noticia, calificada de “tropezón” por el canciller Lubetking, es que el acuerdo fue enviado al Tribunal de Justicia de Europa para que determine su acuerdo con los tratados de la Constitución de la Unión. Un atraso de tres a cuatro meses hasta el fallo del tribunal que se presume será favorable a los intereses acuerdistas, tal como ha sucedido en cuestiones similares en el pasado.

De todas maneras, Uruguay debería apresurar el tranco para votar lo más rápido posible el acuerdo con la Unión Europea. Por varias razones. Es una señal importante que seamos los primeros del Mercosur en hacerlo, tiene sus beneficios porque Europa puede activar un mecanismo provisional para que empiece a funcionar con Uruguay. También da un mensaje al mundo de la disposición férrea de nuestro país de abrirse y avanzar en el comercio internacional. Argentina supongo tendrá la misma estrategia, salir cuanto antes del estancamiento del encierro de nuestras fronteras, pero debemos ser los primeros en la fila para las nuevas puertas que se nos abren. Porque además vienen otras instancias con los países del Pacifico, con China y eventualmente con Japón. Tanto es así que desde el Partido Nacional y el Senador Javier García ha propuesto que el acuerdo tenga un tratamiento sumario y se vote de manera urgente antes del viaje a China del presidente Yamandú Orsi este 29 de enero, así llegarán al gigante asiático con las mejores y novedosas credenciales posibles. Sería fantástico… pero a esta altura dudoso.

Sobre todo porque el vocero oficialista, el senador Daniel Caggiani, se apresta a recibir muy pancho el proyecto, a formar una comisión bicameral para su estudio, con e crrespondiente llamado de las delegaciones interesadas en participar -con sus opiniones y aportes-, en especial sindicatos y el Pit-Cnt. ¿Pero este hombre está loco? ¿Hasta cuándo pretende ir? Pero además, el proyecto de acuerdo en cuestión debe aprobarse por si o por no, no se pueden hacer modificaciones, ni un punto ni una coma, nada, solo afirmativa o negativamente. Entonces ¿para qué se abre el texto para su discusión?, ¿Cuál es el sentido? cuando además -como se ha dicho- habría prisa para acabar con el asunto y entregar la posta lo más rápido posible. Así que García quiere urgencia practica y beneficiosa y Caggiani, por el contrario, quiere parsimonia y debate -presuntamente democrático- que no resulta más que la Torre de Babel de la Casta.

Como si no se hubiera discutido por 25 años el acuerdo, como si ya no fuera suficiente tanto debate y se precisara más acción en la relación entre nuestros pueblos, como si no fueran tangibles y numerosos los beneficios para el Uruguay, queremos seguir y seguir buscándole la vuelta al tratado para no firmarlo y quedarnos con la ñata contra el vidrio. ¿Es que acaso somos socios de los agricultores franceses violentamente en contra de las ratificaciones en proceso?

Caggiani a la larga seguramente estará dispuesto a levantar la mano para votar el acuerdo logrado pero hay una diferencia de actitud, de sentido de urgencia, de compromiso con el nuevo tiempo que comienza…

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