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Pocas veces hemos visto un personaje del nivel histriónico y la capacidad de dominar los escenarios. Que se acrecentó en el Mundial. Es el caso de Donald Trump, el increíble presidente de los Estados Unidos. La gente de izquierda le pega de todos lados y creen tener razón, pero como casi siempre tienen doble moral, porque cuando los gobernantes "amigos" hacen de la suyas, ni hablar las últimas declaraciones llevadas adelante por el "revolucionario" Daniel Ortega que explicó que no hay que hacer más elecciones para que no gane la oposición, la derecha, Estados Unidos y Donald Trump. Un genio, descubrió la pólvora, mirá si lo hubiera leído Fidel Castro perfeccionaba la dictadura, "esas elecciones derechistas qué también".

Pero acá hay que ver a Trump en la globalidad. Pensemos un detalle que no es menor. Donald Trump será asqueroso, soberbio, chauvinista y todo lo que digan pero ganó dos elecciones en los Estados Unidos de América, la última por goleada. Pero también hay que decir que las dos campañas dijo lo que iba a hacer, y en la segunda que iba a reforzar lo que hizo. Si algo no hizo fue mentir, todos saben lo que piensa y lo que hace y si así lo votan es porque logró un hilo conductor con el votante americano que es indestructible. Algo debe tener porque si fuera tan repudiable como dicen los "revolucionarios" la gente no lo votaría. Allá los demócratas tiene el apoyo de casi todos, como un día dijo Bush, ese "todo" incluye universidades, prensa, organizaciones sociales. Para que ganan los republicanos tienen que bajar la guardia todos esos y más también y así y todo ganan. Además hay que luchar como un soldado para ir ganando las internas que tienen varias vueltas para al final consagrarse como el candidato del partido, sea republicano o demócrata.

Trump maneja todos los humores y si hizo lo que hizo cuando le dieron la copa al seleccionado español luego de ganar la final del Mundial es porque sabía que quedaba en la palestra. Bobo no es. No podrá volver a competir por una razón sencilla, allá nadie puede ser más de dos veces presidente, con o sin reelección. Por ejemplo Barack Obama ganó la elección y la reelección por lo que por el resto de su vida no puede volver a competir por la primera magistratura. Eso también le va a pasar a Trump pues al terminar este período completará los dos mandatos que, máximo, permite la ley fundacional de la nación americana.

Trump se ha reído de los análisis de las ciencias políticas y sociales pues no encaja en nada pero avanza en muchos de sus planes y ha logrado acuerdos y avances quizás como nadie. ¿Quién puede defender a Nicolás Maduro luego de mutilar a toda una nación y lograr que con su estúpido socialismo se fueran ocho millones de personas espantadas por el hambre y la pobreza de un país que tiene las mayores reservas mundiales de petróleo?

Ojalá, se está diciendo por lo bajo, en el mes de agosto empiece un proceso para devolver a la querida nación caribeña a los caminos de lao democracia y que gane el que la gente quiera pero que se respeten los procesos electorales y la voluntad popular.

Sobre esas bases nadie puede defender a Maduro. Quizás no fue el mejor el método de Trump el 3 de enero cuando sacó de un plumazo al dictador pero al menos frenó el sufrimiento de miles presos políticos de esa nación latinoamericana con la que era imposible dialogar, y donde nunca aparecieron las actas de la última elección que debió ganar Edmundo González Urrutia. El método de Trump, incómodo pero de resultados...

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