El Palacio Veltroni agoniza
- Por Facundo Esteche, edil Partido Colorado
La esquina del Palacio de Oficinas Públicas —Palacio Veltroni— siempre es interesante. De las más ventosas de la ciudad, pasan muchos vehículos y transeúntes. La construcción llama la atención por su presencia, aunque hoy descuidada y depresiva. De solo verlo, ya se sabe que estamos frente a algo que no se hizo así nomás.
El Palacio
En Facultad de Derecho, tuve clases de Derecho Constitucional allí. Recuerdo algo que me quedó marcado, por curiosidad, por la alegoría o por lo que fuimos capaces de hacer y ser. Me encargué de contarle aquello a todo el mundo. La pirámide de Kelsen es una representación gráfica que jerarquiza a las normas jurídicas disponiéndolas en niveles para que no se contradigan. Entonces la Constitución de la República se ubica en la cúspide, ninguna norma inferior puede contradecirla. El profesor nos lo explicaba y tomaba el edificio como ejemplo. El Palacio Veltroni está construido sobre el cauce de un arroyo, presuntamente entubado, siendo un terreno pantanoso, y para poder construirlo se tuvo que recurrir a técnicas utilizadas en Venecia. Por increíble que parezca, el Palacio de Oficinas Públicas en sus cimientos está contenido por pilotes de madera clavados a presión, a unos 10 metros, que en aquella época fueron traídos de Paraguay. El profesor nos invitaba a dar vuelta la pirámide, pensarla como si fuera el edificio, siendo la Constitución los cimientos de madera del Veltroni, lo que sostenía todo el sistema. Lo que sostiene todo el edificio.
Las oficinas públicas
La Comisión de Patrimonio mencionó en su momento, que es el "Palacio Salvo de Salto". Fue diseñado para oficinas públicas, siendo funcional y moderno para la época. Una inversión llamativa para el interior del país en los años 20, algo que era demasiado inusual. Al momento de su inauguración era el edificio más alto de Salto, pensado como epicentro urbanístico, con veredas grandes y amplias, bancos y palmeras que enmarquen y acompañen la torre.
Batlle en Europa
Es que en 1907 Batlle y Ordóñez viaja a Italia buscando "los mejores" para transformar Montevideo en una capital moderna y convoca a Juan Veltroni. Con 28 años, Veltroni desembarca en el país, sin saber que se quedaría y tendría un lugar en la historia de la República. Más tarde, durante su segunda presidencia, Batlle impulsa el Palacio de Gobierno, donde hoy está la Intendencia de Montevideo. Veltroni gana el primer premio con un proyecto monumental que respondía exactamente al programa batllista de significación institucional con grandes palacios públicos. Aún así, nunca se lleva a cabo, pero lo posiciona.
Luego pudo planear y construir la Casa Matriz del Banco República, una obra majestuosa, mantenida hasta el día de hoy de manera excepcional. También el estupendo edificio para el Instituto Profiláctico de la Sífilis (actual Ministerio de Salud Pública). Fue Director de Arquitectura del entonces MTOP, lo que lo llevó a realizar obras en todo el país como hospitales, escuelas, la facultad de química y dependencias estatales. Y en nuestros pagos, también el Monumento a Garibaldi con su expresión art decó rotunda, símbolo e icono garibaldino y de la descendencia italiana.
En su patria fue reconocido por sus realizaciones en Uruguay. Entre varios galardones, fue nombrado, ni más ni menos, Commendatore de la Orden de la Corona de Italia. Finalmente fallece en el año 1942, con 62 años. Así las cosas, dejó un legado impresionante.
El Palacio agoniza
Y ahora quien fallece, de a poco, es el Palacio de Oficinas Públicas. Lentamente agoniza desde hace años, condenado por desinterés e incomprensión. Después de 100 años, sigue siendo útil y funcional, utilizado por cientos de personas diariamente, tal como fue pensado, pero no le devolvemos nada a cambio. No le damos cariño y, sin quererlo, nos pone en peligro porque sus paredes y ornamentos se caen. Yo reniego que solamente sea el cementerio de la ciudad quien guarde registro arquitectónico de lo grande que supimos ser.