El PCU y las embajadas de Cuba y Brasil presentan al empleado del mes
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Por Lic. Fabian Bochia
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ffbochia@hotmail.com
Un hombre sin personalidad es un muerto que camina. A veces nos preguntamos para qué llegar tan lejos para volar tan bajo. Pero el discurso del presidente de la República Oriental del Uruguay Yamandú Orsi en la Asamblea General de las Naciones Unidas dio lástima y vergüenza pues en vez de priorizar su país se dedicó a hablar del supuesto bloqueo de Estados Unidos a Cuba, del sufrimiento del pueblo cubano pero se olvidó del sufrimiento del pueblo uruguayo que todos los días ve crímenes de todo tipo y el cierre de empresas mientras algunos pocos celebran el trancazo del puerto.
¿Cuál es el papel del Yamandú Orsi? Quedar bien con el Partido Comunista del Uruguay, célula diminuta pero que se hace sentir en todas las estructuras con un pensamiento archi arcaico, o quedar bien con la embajada de la dictadura cubana. Si en más de sesenta años de dictadura los cubanos no supieron armar un sistema eléctrico que funcione qué culpa tiene Estados Unidos. Noventa y cuatro cubanos de cada cien son pobres pero la culpa es de Donald Trump. Estados Unidos es uno de los socios mayores del Uruguay, confiable, que compra nuestra producción, pero a Orsi le dieron escrito un papel anti USA por las dudas. Un crack, pensando primero en los cubanos, y en los cubanos que mandan, pero no en los uruguayos.
Agreguémosle el favor de completar la cuota cárnica uruguaya con China dándosela a Brasil para que festeje Lula, más genuflexión imposible. Pero claro, Lula lucha contra la derecha, eso sí, él y su barra viven como ricos pero el Yama hizo los deberes correctamente, se fue a Nueva York a quedar bien con los comunistas, los brasileños y los dictadores cubanos, que a la larga son los que importan, los uruguayos de a pie somos de medio pelo y no merecemos que nuestro presidente nos defienda.
Le faltó defender a Maduro, o quizás el día que Jorge Díaz le escribió el panfleto se olvidó del "héroe revolucionario bolivariano". Dios mío, por donde vamos, por dónde hemos caído.
El literato español Arturo Pérez Reverte define bien lo que quiere para su nación, en una columna titulada ¿Para qué necesito un rey?
"A ver si consigo explicarme. Una república necesita un presidente culto, sabio, respetado por todos. Un árbitro supremo cuya serenidad y talante lo sitúen por encima de luchas políticas, intereses y mezquindades humanas. Pero díganme ustedes un político, hombre o mujer, que en España encaje en esa descripción."
Saquemos el "España" y pongamos el "Uruguay" y da miedo pensar, quizás no en toda la generalidad sino en este buen docente que está al frente del Poder Ejecutivo. Después tienen que salir el secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez, a dar explicaciones para todo, como lo de la camioneta, la compra del campo "en homenaje al Viejo" cuando murió Mujica, homenaje con la plata de nosotros, claro está, como corresponde.
Duele ver que las décadas de construcción de un perfil del Uruguay, de su política exterior, de grandes cancilleres, de presidentes que estuvieron a la altura, terminamos en esto, un simple mandadero de las embajadas de Cuba, Brasil y el Partido Comunista, un hombre que quiere quedar bien con no se sabe qué y que olvida que está al frente de todos los uruguayos, no de los pocos que piensan como él. Porque a esta altura solo el fanatismo de algunos le puede dar consideraciones positivas a Orsi que se nota de lejos que no está a la altura y que llegó no se sabe cómo, seguramente más por errores ajenos que por virtudes propias. Ojo que esto puede seguir y el FA presentarnos otros "galácticos" para lo que viene, habrá que tomar Plídex, rezar o mirar otros canales.