La Prensa Hacemos periodismo desde 1888

Este año deberá comenzar a ejecutarse el Presupuesto Nacional, que a la larga es una ley, con todo lo que ello implica, por la fuerza que la norma tiene en un país de Derecho, pero también es, en  muchos casos, una expresión de deseos.

La ley muchas veces es eso, pues el Estado no puede llegar a todos lados y hacer cumplir como debe por razones naturales, es imposible hacer todo en todas partes. A su vez el Presupuesto Nacional prevé ingresos que se basan en lo que viene siendo, pero la vida no es lineal, miremos lo que pasó hace pocos años con la pandemia, cómo prever algo así. O lo que pasó a fines de 2023 con el devaluadísimo peso argentino que hacía que los uruguayos cruzaran el río para hasta para hacerse el corte de pelo. ¿Cómo presuponer eso? Y así con tantas cosas. Hoy Estados Unidos paga bien la carne que importa, pero según expertos no va a llevar más allá de dos años, tres a lo máximo. ¿Qué va a pasar al cuarto? Cómo obrará el sector primario ante ese tipo de situaciones que se pueden dar. El Presupuesto muchas veces contempla gastos cuya financiación no está segura, se piensa que puede ser así, se estima, pero de allí a la realidad hay un trecho que muchas veces deja imposible todo.

De todas manera el gobierno que encabeza Yamandú Orsi ha marcado claramente que este año que empieza, el año 2026, será el de las realizaciones a partir de la puesta en práctica de la ley madre de su período que es el Presupuesto Nacional. Estamos de acuerdo pero no se debe ser muy pillo por lo que dijimos, hubo un Presupuesto, el último de Tabaré Vázquez, que contemplaba unir Paysandú con Salto Grande en el ramal ferroviario y ni una trama se puso. Si miramos la ley decía una cosa, la realidad otra.

Está bien que haya un Presupuesto, también es una hoja de ruta para todos los parlamentarios que lo votaron, a favor o en contra, que sugirieron modificaciones, que recibieron a representantes de sindicatos, de fuerzas sociales, de gente interesada y fueron marcando su voto. Pero implica también una responsabilidad, porque por ejemplo, a veces nos llaman la atención algunas críticas hasta de la propia izquierda. Orsi es profesor, se formó y trabajó en la educación, indudablemente es un hombre que ama la educación, y si no le dio más presupuesto no es porque no quiera sino porque debe atender lo posible, no es que al llegar a intendente y luego  presidente pasó a odiar la educación; vio que hay realidades que atender, vivienda, salud, seguridad, inserción internacional del país. ¿Qué otra cosa no querría el presidente que hacer y hacer inversiones educativas? Claro que sí, pero, aún siendo opositor, hay que pensar que el hombre hace lo que puede dentro de lo que tiene, no es que se dio vuelta como una media.

Esto también corre para el gobierno anterior que arrancó con un tremendo déficit que le dejó el FA y a la media hora de asumir se agarró una pandemia que Dios mío. No era para criticar todo sino para entender que Lacalle Pou y Álvaro Delgado hacían lo que podían en un mar inesperadamente embravecido y que su Presupuesto tenía mil problemas.

Entonces la oposición de hoy no tiene que hacer como Fernando Pereyra que daba todos los días manija contra el gobierno, tiene que tener más altura y criticar lo criticable, y asumir que el presidente y el ministro de Economía presentan un Presupuesto posible dentro de un país subdesarrollado y endeudado y tomador de precios.

A veces la realidad, dura, es la mejor consejera para entender la verdadera política.

 

Comentarios potenciados por CComment

Ranking
Recibirás en tu correo electrónico las noticias más destacadas de cada día.

Podría Interesarte