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En los últimos días se conocieron dos informes oficiales que hablan de cosas distintas, pero que terminan generando dudas entre los vecinos de la costa del río Uruguay. El intendente de Salto, Carlos Albisu, advirtió que entre octubre y diciembre existe un 80% de probabilidad de que se registre un fenómeno de El Niño fuerte, incluso más complicado que el de 2015. Su mensaje apunta al futuro y busca que la población se prepare con tiempo. Por su parte, el presidente de la Delegación del Uruguay en la CTM de Salto Grande, Gonzalo Casaravilla, aseguró que la creciente actual del río no sería crítica y que no se prevén afectaciones a viviendas en este momento. Su mensaje se centra en lo que está pasando hoy y transmite tranquilidad.

No hay contradicción, uno habla de lo que puede venir y el otro de lo que ocurre ahora. El problema son los tiempos. La Intendencia mira hacia adelante y pide preparación. Salto Grande habla de la situación actual, pero también señala que desde setiembre habrá que estar atentos.

En medio de todo esto está la gente. La familia que vive cerca del río, la casa que puede quedar comprometida, los muebles y pertenencias que no se pueden levantar de un día para otro. Lo que se necesita es saber algo simple: ¿cuándo empezar a prepararse?

Por eso debería existir un solo informe oficial, claro y coordinado, que salga del CECOED. Un informe que diga qué pasa hoy, qué puede pasar mañana y qué esperar en los próximos meses. No porque Salto Grande no deba informar, sino porque la población necesita que toda esa información técnica sea reunida, analizada y explicada en un solo mensaje.

Un informe único evitaría que cada organismo comunique por separado y que el vecino tenga que interpretar datos técnicos, porcentajes y pronósticos. El CECOED debería marcar los tiempos con claridad, qué está pasando ahora, qué puede ocurrir en los próximos días y qué escenarios se esperan hacia fin de año.

No se trata de generar alarma. Informar sobre un posible escenario complicado no significa asustar. Y decir que la creciente actual no es crítica tampoco significa olvidar lo que puede pasar más adelante. Las dos cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo. Lo que falta es que las autoridades las expliquen juntas, en un mismo mensaje y con palabras sencillas.

Porque el vecino no tiene por qué saber interpretar un informe técnico. Necesita saber algo mucho más simple, qué pasa hoy, qué puede pasar mañana y cuándo debe empezar a prepararse.

Mientras los organismos discuten números, pronósticos y previsiones, en el medio está la gente. Esa gente necesita información clara, coordinada y a tiempo. Un mensaje único que no deje lugar a dudas y que permita tomar decisiones con tranquilidad.

La coordinación no es un detalle menor. Es la diferencia entre una población que se siente acompañada y una población que se siente perdida. Y cuando hablamos de una posible emergencia, esa diferencia puede ser decisiva.

 

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