Ganó Lula por cuarta vez
-
Por Mario Kroeff Devincenzi
/
mkroeff@laprensa.com.uy
Flavio Bolsonaro había ganado las elecciones en la primera vuelta y por un margen de dos puntos porcentuales. Se esperaba una segunda vuelta con Lula, pero se suponía que ya era un trámite la elección. Además la mayoría de los candidatos que habían quedado afuera de la contienda primaria se decidieron por el aspirante, hijo del ex presidente ahora con prisión domiciliaria, y aseguraban la victoria. Papita para el loro pensó todo el mundo, incluido yo mismo.
Hay que tener en cuenta la diferencia entre las dos fórmulas en más de 2 millones de votos; casi todos los restantes candidatos se decidieron por Bolsonaro y no poder rascar nada más y en ningún lado. Solo aspirar a conseguir adhesiones entre los millones que no había votado en la primera vuelta o aquellos votos numerosos que se habían lavado las manos votando en blanco hacía unos pocos días. Pero hacer eso mismo en términos reales era prácticamente imposible, pero pareció que no...
Bueno lo cierto es que Lula lo consiguió extraña e insólitamente sin mayor dificultad y pasó de estar abajo en los conteos a estar arriba por exactamente el mismo número de votos por los que unas semanas antes había perdido. Se dice que el techo apenas inferior del 50 por ciento es la mayoría definitiva para Bolsonaro imposible de superar, sucedió lo mismo con Jair Bolsonaro en la penúltima contienda con Lula.
Pues bien, Lula convertido en presidente de Brasil. Los dos principales países, más fuertes y poderosos desde el Río Bravo en México hasta Tierra del Fuego en Argentina están en manos de las fuerzas progresistas. Y a Brasil y México solo se le sumaría Uruguay al podio.
La verdad es que fue todo una incógnita la elección brasilera con un resultado tan espectacularmente peligroso. Lula está muy veterano, acaba de cumplir 81 años, luce muy bien pero los malestares y cuidados de un hombre tan añoso, generan incertidumbre para manejar una potencia mundial como Brasil. Claro, hay un hombre como Gerardo Alckmin, electo vicepresidente, pero no será lo mismo para atajar los penales si le tocara tomar la conducción de país.
Mencionemos que la cosa no está fácil para el oficialismo ya que perdió la mayoría en ambas cámaras parlamentarias, y eso seguramente será un infierno catastrófico. Así que pelear y bailar para ejercer sus funciones presidenciales será un acto muy difícil para un hombre de 82 al frente de uno de los país más grandes de mundo. No será fácil la tarea y no quisiera pensar en algo desagradable.
Finalmente, no se me ocurre ¿qué pasará con la familia Bolsonaro, el padre preso en Brasilia (con prisión domiciliaria), y dos de sus hijos ahora en Estados Unidos? Uno de ellos es Eduardo que ya estaba exiliado en el país de Trump, probable embajador en EE.UU si hubiera triunfado su hermano y el otro es Flavio, que acaba de llegar a Miami con su familia con la intención de un generoso asilo. Hay que tener en cuenta las mayorías parlamentarias del bolsonarismo, integrada por la propia esposa del ex presidente encarcelado y otros hijos de Bolsonaro diputados y senadores.