¿García Lorca en Salto?
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Por Facundo Esteche
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Edil Partido Colorado
Salto guarda un misterio relacionado a Federico García Lorca. El poeta granadino nunca pisó la ciudad, pero hay quienes sostienen que sus restos sí lo hicieron.
El vínculo entre Salto y Lorca pasa por Enrique Amorim. El escritor uruguayo lo conoció cuando García Lorca visitó Buenos Aires para el reestreno de Bodas de Sangre, a principios de los años treinta. Lola Membrives, la actriz que llevaba la obra, lo había convertido en un fenómeno mediático en el Río de la Plata. La prensa porteña preparó el terreno; la colectividad española, numerosísima, hizo el resto. García Lorca llegó y fue una locura con saludos, ovaciones, visitas, desconocidos colándose en su habitación. En las primeras cartas a su familia decía no entender tanta popularidad. Semanas después escribía diferente porque ahora era un famoso y lo sabía.
De Buenos Aires pasó a Montevideo, supuestamente para terminar Yerma en tranquilidad. No funcionó. También en la capital uruguaya llenó teatros y dio conferencias. Fue en ese viaje, alojado en el Hotel Carrasco, donde Amorim lo esperó en el puerto y lo documentó con fotos y filmaciones. Le regaló una remera a rayas estilo marinero, la misma que luce en fotografías montevideanas. Quedó encantado con él.
La relación que siguió nunca pudo clasificarse del todo. En la correspondencia que Amorim le enviaba usaban palabras inventadas (chorpatélico, epente) para referirse, supuestamente, a la homosexualidad sin generar escándalo. Según el escritor peruano Santiago Roncagliolo, en El amante uruguayo, compartieron momentos en Atlántida, frente al mar. Lo que Lorca le escribió de vuelta a Amorim nunca se sabrá porque esas cartas desaparecieron.
El 18 de agosto de 1936, García Lorca fue ejecutado en Granada. Las versiones sobre lo sucedido nunca coincidieron… que iba a ser un susto, que el plan era matarlo desde antes, que las razones fueron políticas, religiosas, personales. Su cuerpo nunca apareció. Se habló de una fosa común en un barranco cerca de Fuente Grande. Los estudios arqueológicos no encontraron nada. Ahí empieza el misterio salteño.
En 1952, Amorim desapareció de escena varios meses sin dar señales de vida. Al volver anunció la construcción de un monumento. El proyecto tomó forma gracias a varias manos. Amorim lo impulsó junto a Armando Inocencio Barbieri, intendente de Salto por el Partido Colorado. El espacio lo donó el Dr. Asdrúbal Delgado, político nacionalista. Dos adversarios partidarios confluyendo en un mismo homenaje. El resultado fue un monolito en la Costanera Sur, zona Piedra Alta, con un poema de Antonio Machado grabado en piedra. Se inauguró el 6 de diciembre de 1953 y fue el primer monumento erigido en memoria de García Lorca en todo el mundo.
En el acto habló Margarita Xirgú, la gran intérprete de Lorca, recitando escenas de Bodas de Sangre frente al río. La actuación fue tan intensa que algunas lavanderas que trabajaban a orillas del agua se acercaron a dar el pésame porque creyeron que era un velorio de verdad. También estuvo China Zorrilla, que décadas después recordaría a los gauchos acercándose al memorial.
Pero lo que dejó la pregunta abierta fueron las palabras de Amorim ese día. Parado junto a una caja blanca, agradeció al pueblo salteño y dijo algo que nadie olvidó… que en ese rincón de tierra estaba Federico.
¿Qué hay dentro de esa caja? Nadie lo sabe. El rumor dice que Amorim viajó a España y consiguió los restos (o se los compró a alguien con acceso a ellos). ¿Pudo arreglar algo con las autoridades franquistas? No hay forma de confirmarlo. Podrían ser cenizas, cartas, fotos. Podría no haber nada.
Lo que sí puede decirse sin dudar es que Salto tiene en su suelo el primer reconocimiento que el mundo le hizo a Federico García Lorca. Eso y la caja. Un valor histórico y hasta turístico que deberíamos realzar.