Hay que pensar en el cinturón hortícola de Salto
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Por el Lic. Fabián Bochia
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fbochia@laprensa.com.uy
El diálogo, hace una década, con gente que sabe del tema nos permitió aproximarnos a realidades que no conocíamos ni pensábamos que existían. Y es el enorme valor del cinturón hortícola de Salto en cuanto a lo que genera de trabajo, de aportes al BPS, de movimiento en general en todo Salto. Por ejemplo, hay miles de salteños que esperan la zafra de la naranja, del arándano, de todo lo que es capaz de generar la tierra salteña, siempre productiva, siempre generosa, a partir del esfuerzo de muchos productores. Por ejemplo, nos informan de un chacrero en Salto, él solo, que cuando llega determinado tiempo de cosecha contrata a ochenta personas. Son ochenta sueldos, ochenta aportes a los organismos de previsión social, ochenta familias que encuentran su sustento, y a eso agreguémosle la logística del transporte por ejemplo.
Pero también en ese contexto es clave ver que hay gente, pequeños, medianos productores hortifrutícolas, que siguen invirtiendo y apostando a la producción y eso merece respeto. Eso es trabajo genuino para todo el Departamento de Salto. A lo que hay que agregar que acceden a esos productos como parte del aporte empresarial que ayuda a parar la olla. Todo un combo positivo que ayudan a todos y que no siempre se ve y menos se valora. Cuántas empresas salteñas tienen ochenta trabajadores es una pregunta que bien nos podemos hacer. Claro que las hay, privadas, pero no son muchas y eso debe ser tenido en cuenta por ejemplo en los planes de gobierno de los próximos candidatos a nivel local y nacional. Hay una riqueza increíble en esa gente que invierte y en esa gente que trabaja y en esa gente que transporta gente, insumos, maquinaria y producción.
Es muy importante empezar a atender esto pues se debe atender ese sector con varias acciones. Una es la seguridad, hay que cuidar al productor y el trabajador, del robo, del abigeato, de los avatares que todos sabemos y le quita acción y proyección al sector.
También hay que saber que todo lo que hace a la gestión de la caminería debe ser muy tenida en cuenta por la calidad de vida de los que allí viven y trabajan pero también para sacar de la mejor manera posible la producción; todos sabemos que el arándano requiere delicadeza a la hora de tomar la fruta, de envasar y de transportar para llegar con calidad y frescura los mercados de destino.
Muchas veces estos sectores no se quejan, no marcan la agenda, no usan las famosas redes sociales, pero realmente merecen atención por todo lo que potencian para todos, generan riqueza, dan trabajo, evitan que los organismos como Mides y BPS se sobrecarguen atendiendo a poblaciones vulnerables. Es un espacio de trabajo que merece mayor consideración en todos los aspectos, también en la atención que les damos los medios que muchas veces nos ocupamos de coas que no cambian la vida de nadie. Por ejemplo, el caso Cardama nos tienen a todos patilludos pero también sirve para tapar errores del gobierno actual, que sabe generan pantallas para evitar mostrar la flaqueza de los resultados de sus políticas productivas.
Salto tiene también una enorme, vasta y rica historia de productores, algunos famosos, otros anónimos, pero que han cimentado todo el departamento, porque muchas veces la riqueza y las construcciones de la ciudad vienen de la riqueza generada en sectores como este, que tienen poco marketing, claro está, pero que cuando prenden la maquinita dan trabajo a miles y mejoran la vida de todos. Por eso hay que poner mayor atención, respeto, consideración a esos esforzados chacreros que han marcado un perfil de Salto que muchos deberíamos alentar y también tomar como ejemplo.