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A criterio personal. Por qué debería llegar una mujer a un lugar político con representación o de poder. Por tener una carrera dentro de una Estructura Partidaria, participar en internas, eso da Consistencia Partidaria. Por demostrar eficacia en lugares electos locales, demostrar autoridad y manejo en gestión de crisis. Conectar con las personas, brindar soluciones que están a su alcance y gestionar las que no lo están. Ser consecuente con su discurso. Seguir una agenda de Trabajo. Tener militancia de base, acción social, comunitaria, carrera técnica y profesional y fidelidad a un Partido.

Recalculando. Por qué llegan algunas mujeres a lugares de poder y mando político sin tener las características antes mencionadas. Vínculos familiares, amiguismo, aportes económicos en campañas políticas, favores personales. Estas prácticas, que ocurren también con los hombres quedan más evidentes y visibles en las mujeres por el mismo hecho de que somos menos, además de que las propias mujeres nos encargamos de señalarnos y de buscarnos defectos mientras que de los hombres, por lo general, señalamos virtudes. Por eso se dice que las mujeres de alguna manera les allanamos el camino a los hombres y mientras una mujer para llegar a la cima debe ser brillante al hombre le alacanza con ser medianamente mediocre. La misma competitividad femenina nos desfavorece. Es visible en algunos hombres sesgos de competitividad femenina, en el sentido apasionado de competencia.

Lo cierto es que llegar a cargos de poder por vías discutibles al menos, desvirtúa y desacredita el trabajo de muchas mujeres que por meritocracia intentan hacer una mejor Política, también las desmotivan. Se consigue que cada vez se le exija más a la mujer.

Tenemos la mujer política ideal entonces. Profesional, meritoria, con familia instituida que no verá porque 24/7 se dedica a la Política. Fuerte voz, pisada firme, debate con severidad de hombre pero con perfume de mujer. No comete errores, ni en lo personal ni en lo profesional, habla cuando debe, calla si tiene que hacerlo. Conecta con el electorado con discurso firme pero empático. Que financie sus campañas. No debe favores. Una simple mezcla de Michelle Bachelet con Margaret Thacher, Ángela Merkel, Sanae Takaichi, Giorgia Meloni y varias más que han destacado. Ergo, no existe.

Entonces seguiremos viendo la manera de ir zafando de zancadillas para subir algún escalón y que aumente el porcentaje de mujeres políticas. Pero mujeres capaces, que las hay, y muchas, preparadas para legislar, para gobernar. Porque a mi no me conforma una paridad si la mujer que va a estar sentada no tiene ideas, llegó por cuota mientras cientos y miles se han preparado para estar allí. No quiero un 50% de mujeres por ser mujeres. El mundo y nuestro país merece buenas legisladoras y ejecutivas comprometidas y hay muchas. si la paridad es para eso, bienvenida. Si no, es una ilusión. porque esto no es la guerra de los sexos.

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