La Prensa Hacemos periodismo desde 1888

La natalidad ha caído a la mitad en todo el mundo en los últimos 70 años pero en Uruguay el descenso es más rápido de lo esperado.

A partir de los datos del último censo nacional y otros estudios, las proyecciones del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) marcan que hacia el 2070 en Uruguay por cada niño habría tres adultos mayores de 65 años.

La baja natalidad, la expectativa de vida cada vez más alta y un saldo migratorio casi cero representan un desafío social y económico para el futuro de nuestro país.

¿Es posible revertir esos cambios en la población uruguaya? Si la respuesta es no, ¿qué ajustes son necesarios en las políticas públicas pensando en el mediano y largo plazo? Son preguntas fundamentales sobre las cuales los uruguayos tenemos que discutir.

Fernando Filgueira, sociólogo, docente e investigador de la Facultad de Ciencias Sociales de UdelaR fue entrevistado por Emiliano Cotelo en e programa radial En Perspetiva y aportó mucho al respecto.

Por ejemplo, dijo, como cada año hay alrededor de 20.000 nacimientos menos que hace 15 años, las nuevas cohortes, serán más pequeñas en cada tramo etario.

Eso, por un lado, implicará que ingresen menos personas al mercado laboral, lo que puede generar problemas en los planes de inversión y producción y, al mismo tiempo, menores ingresos al sistema previsional. Pero, al mismo tiempo, aliviará el gasto en Asignaciones familiares, enseñanza y salud, lo cual a su vez, permitirá reforzar los servicios en escuelas o Centros Caif para invertir en más cobertura, dinámicas de tiempo completo y mejor calidad en la educación.

Por otro lado habrá un aumento de personas en edad de retiro, lo que llevará a más años de cobro de pasividades, más presión sobre el sistema de jubilaciones y pensiones, más demanda de la atención en salud y mayores necesidades en materia de cuidados.

El hecho de que haya más población pasiva y, por otra parte, menos población activa, traerá una presión mayor sobre el financiamiento del sistema de Seguridad Social en su conjunto.

Por último, Figueira advertía sobre otro tipo de consecuencias: las sociedades más envejecidas tienden a innovar menos y se adaptan más lentamente a nuevas tecnologías.

Esto implica entre otras cosas que el Uruguay tendrá más problemas para superar la brecha tecnológica por ejemplo, que sus vecinos "le ganarán" en este sector pues se adaptarán más fácil al use de innovaciones para producir.

De fondo está el viejo tema, siempre amenazante de la baja de cotizantes para la seguridad social. Al haber menos jóvenes habrá menos trabajadores jóvenes que aporten a la seguridad social generando déficit en todas las cajas que se precien de buscar mínimos de rentabilidad, algo que sabemos en el Uruguay es harto complicado.

También como sociedad debemos ya adaptarnos a la presencia de los adultos mayores en todos los espacios, en todos los lugares, en todos los estratos. El adulto mayor pasa a ser parte de la vida común y corriente, por lo que todos debemos darle protagonismo pues es un fenómeno que llegó para quedarse.

El "veterano" tendrá a su vez espacios en los diseños de campaña de los programas de los partidos políticos pues su inclinación para cualquier partido, para cualquier candidato puede ser decisiva dado el peso que tendrán en cualquier contienda electoral. Y como el voto es obligatorio en nuestro país su aporte será clave en todos los temas donde se consulte a la ciudadanía.

Finalmente cabe decir que deberemos re adaptar la ciudad a los mayores pues serán protagonistas siempre, habrá mayor presencia de los adultos mayores en plazas, parques, centros de compra en tanto el uruguayo verá como van apareciendo espacios en todos los jardines y las escuelas y se llenan los lugares destinados a los abuelos.

A pasas agigantados tendremos ante nuestros ojos una nueva forma de diagrama social.

 

 

Ranking
Recibirás en tu correo electrónico las noticias más destacadas de cada día.

Podría Interesarte