Lacalle Pou, una seguridad y varios problemas
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Por Lic. Fabian Bochia
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fbochia@laprensa.com.uy
La guerra que se juega en medio Oriente dispara los precios del petróleo en todo el mundo y los frenteamplistas reunidos en Montevideo sacan una declaración culpando a Lacalle Pou. Cosas veredes.
También, no hay que subestimar, es una forma, una muestra, un adelanto, de lo que vendrá. El Frente Amplio tiene un objetivo, seguir en el gobierno, y un enemigo, Luis Alberto Alejandro Aparicio Lacalle Pou. Tiene que quebrar la figura del ex presidente para que alguno, cualquiera que diga compañeros y compañeras, facho y todos esos contenidos académicos llegue a la Presidencia de la República. Ya vemos lo preparado que estaba Orsi, a la muestra nos remetimos. También el enorme caudal de uruguayos arrepentidos de votar por las fuerzas progresistas. El problema es que va un año y poco y este gobierno ya se desgastó, lo decíamos, un gabinete medio pelo que hubo que renovar en varios estamentos porque no daban la talla. Y no dan más, son eso, no hay que hacerse ideas raras.
Pero el tema de hoy es otro, el hombre que condujo y puede volver a conducir el país.
Lacalle Pou debe pensar muy bien lo que hace, sobre todo en público, porque lo van a mirar con lupa para tapar los errores actuales. Le van a buscar hasta que mastica chicle, lo que sea, porque es el rival.
Y con eso van a ir tirando. Lacalle tiene una seguridad, que va a ganar la interna de los blancos. Pero ahí empezarán los problemas. El primero es ordenar la tropa y que entiendan que es con él o con nadie. Que los guapos se vean para afuera y no para adentro del partido. Como dijo Wilson antes de morir, "no se peleen". Segundo, elegir el compañero de fórmula. La otra vez hizo pleno con Beatriz Argimón, una mujer respetadísima que dio la talla y llevó adelante en forma magnífica la campaña y luego la titularidad el Poder Legislativo. Pero ahora es distinto, no puede tirarse a la pileta si no hay agua. Quizás pueda pensar en Álvaro Delgado con el que se entienden de memoria o en Laura Raffo que debió haber sido la dos en la última elección.
Después vendrá el tiempo de consensuar con los colorados que ya vemos tienen sus cuitas internas pues hay recelos entre Andrés Ojeda y Pedro Bordaberry. Quizás aparezca zurciendo de nuevo Julio María Sanguinetti. No olvidemos que antes de las elecciones que ganó Lacalle Pou el ex presidente se reunió con éste y con Larrañaga mucho tiempo para amansar las fieras. El colorado sabía que se necesitaban entre todos para ganarle a la izquierda. Y así fue.
Quizás Lacalle necesite uno de esos viejos sabios y respetados que hable con todos y muestre las razones que se necesitan para que la Coalición Republicana vuelva a ganar. No es fácil pues los egos suman, el FA juega en cada esquina y tiene apoyos en la Universidad, en los sindicatos, en los eternos Derechos Humanos que miran siempre para un lado solo. Pero a la larga es gente, o sea son votos.
Por ahora vislumbramos tres problemas, manejar la interna de su propio lema, consensuar con los colorados que seguramente levantarán pero no mucho más, siendo, eso sí, claves para cualquier batalla buscando reconquistar el poder, y cuidarse de las estocadas de la izquierda que cuando huele el poder se transforma y mueve hasta los cimientos con tal de llegar. Arrancando con una ciudadanía cautiva que les vota cualquier cosa pero que la fueron preparando en varios ámbitos donde no ser de izquierda era un estigma, lo que ahora les da un aire increíble que les hace arracar siempre desde una base muy alta.