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En aquellos años mozos, en algún momento lo hicimos y quizás nos entusiasmamos con el resultado o caso contrario le hicimos trampa a los pétalos, como para intentar cambiar la pisada. Para los que sumamos algunos años está aquello de “me quiere mucho, poquito y nada”, dependiendo la cantidad, era el resultados final y aquellos de los comienzos del enamoramiento de nuestra juventud. Quizás por el colorido de la margarita, el amarillo del medio y los pétalos blancos, que se da en algunos jardines. Es una flor de origen sudafricano y también se la conoce como flor del tesoro. Será por eso que en algún momento deshojamos la margarita para saber si nos quería mucho, poquito o nada y en ese mundo que nos vendían los espejitos de colores.

Los mismos espejitos que cada tanto están en oferta y cada cual lo compra o lo deja. Con el paso de los años, ya dejamos de lado deshojar la margarita, pero sobre todo no darle la importancia de saber si nos querían o no, sabiendo que la vida es de un cambio constante, con situaciones que siempre son diferentes a lo que en algún momento soñamos o pensamos que podíamos cambiar. La experiencia, esa que antes nos señalaban nuestros mayores y que nos decían una frase tan sencilla que como “la pólvora ya fue inventada”. También con el paso de los años nos dimos cuenta, que más allá de los cambios que se puedan dar en cuanto a las herramientas a utilizar, el resultado siempre es el de siempre y en este punto, con lo que son las matemáticas, los números que no mienten.

En un mundo donde hoy la inteligencia artificial nos va enamorando y está al alcance de la mano, que seguramente en algún momento vamos a pedirle que nos encuentre la margarita que nos permita llegar en la última hoja a decir que nos quieren, para que de esta manera sentirnos felices. Hoy está más al alcance de la mano todo y vaya si nos dejamos llevar por los momentos que nos hacen felices. Es algo que cada persona se siente bien cuando las cosas le salen bien, pero no siempre es así y en el camino alguno siempre se puede cruzar que no estará de acuerdo con la mirada del otro. Caso contrario nos transformaríamos en personas aburridas y predecibles, por eso la necesidad de los pensamientos diferentes, que nos enseña a buscar siempre algo diferente, para hacer una vida mejor.

También hay que señalar que muchos piensas que lo mejor es que cada uno de nosotros piense o actúe como ellos, tratar de imponer y no dejar actuar al otro con una mirada diferente. Dejar que transforme aquello de si lo quieren o no, por algo diferente y que sin duda aporte a un cambio en las simples cosas. En este camino a lo largo de la historia, siempre está lo que pueden estar de un lado u otro, o aquellos que por ahí se ubican en el medio, para tratar de buscar acercar las partes y en este camino no hacer que todo sea tan aburrido. Entonces cuando se toman decisiones, siempre vas a encontrar a algunos que pueda estar a favor, otro no tanto y los que simplemente estarán en contra.

Los que ante una versión, siempre le buscan la quinta pata al gato para dar su mirada, que muchas veces dependiendo del lugar que pueda llegar a estar, lo tiene que cambiar y hacer la trampa como cuando se deshoja la margarita, que la última siempre quede para aquello que “me quiere mucho”. Así transitamos y todos los días vemos los mismos problemas, algunos dependiendo de los momentos, más críticos que en otros, en un mundo que no se detiene.

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