¡No me des manija que no soy Ford T!
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Por Ramón Fonticiella - Ex Intendente de Salto
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rfonti08@gmail.com
Si sos de edad media o muy joven, quizás no entiendas mucho el título. En nuestra juventud era un dicho bastante común, que se dirigía a personas que intentaban entusiasmar, enojar a otras con elementos livianos pero tocantes. Igual que hoy, ayer existían especialistas en “dar manija” para lograr objetivos risueños o negativos según su intención. El dicho viene de los primeros tiempos del siglo pasado, en que eran moda los coches Ford Modelo T, que arrancaban haciendo girar el motor con una manija que se hacía girar (a puro brazo), enganchada al motor por la parte delantera.
Los “manijeros” intelectuales recibían en el siglo pasado la advertencia “no me des manija que no soy Ford T. Hoy la advertencia bien merece ser revivida y elevado a múltiples actores de la actividad pública: política, administrativa, periodística o deportiva. Existen personas que por disfrute o por intereses mezquinos, elaboran discursos, informaciones falsas o tendenciosas, historias fantasiosas, pero creíbles y otras formas de engañar a la gente para lograr sus condenables objetivos.
Pareciera que la actualidad ofrece campos propicios para la “manija”. Los destinatarios del condenable proceder, en general son poco informados, consumen pseudo informaciones (noticias tendenciosas y deformadas) para lograr que los desatentos las difundan con sorpresa y entusiasmo.
No le echo culpa sólo a la acción en redes sociales de internet. También en la “prensa seria”, suele leerse, oírse o verse especies propias de los retorcidos pasquines de antaño. No intento corregir a quienes, a veces, hasta se” roban” la vida mintiendo, exagerando o deformando la realidad. Como siempre mi (ingenua) intención es procurar lograr que los gatos recién nacidos crezcan (abran los ojos).
Me parece que toda persona con un nivel mínimo de formación y desarrollo intelectual, no debería tomar como verdadero lo primero que lee o ve, sólo porque le resulta llamativo o alimenta su entusiasmo por una idea. Hoy más que nunca es fácil comprobar la veracidad de un comentario o de una noticia. Con cotejar titulares y contenidos con más de de una fuente o medio, puede saberse si hay cercanía, por lo menos, con la veracidad.
Otro elemento a tener en cuenta es la procedencia de la especie lanzada. Hay referentes (en todas las actividades) caracterizados por la vehemencia de sus posturas, por el léxico utilizado y por la liviandad y hasta brutalidad de sus expresiones. No daré nombres, pero en la mente de cada lector más o menos informado, aparecerán figuras muy reconocidas.
El espíritu de “manijear” no siempre tiene motivos de diversión personal; la mayoría de las veces persigue envenenar auditorios de fragilidad conceptual o espíritus poco perspicaces. Insisto que todos podemos “no ser Ford T”, no entrar en la manija. Preciarnos de atentos y pasar por el filtro (o colador) la tizana de yuyos malos del hombre o señora de poncho, de figura trabajada en gimnasio o formado en interminables asambleas. Frenar por detestable el proceder de los “manijeros”, informándose en varios medios no sólo en redes, es una sana costumbre que vale la democracia asumir.