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Siempre tengo presente la sabiduría de G. Chesterton (escritor inglés) cuando dice algo que parece ya olvidado pero vigente como verdad indiscutible “El primer estado es la familia” a lo que debemos sumar el viejo dicho popular, “La familia educa …la escuela instruye”. Algo que creemos, es la base de una sociedad que se basa en la cultura y se transmite a través de la familia y la escuela. Pero, lamentablemente, en este presente donde la tecnología parecería ayudar a todo, menos a pensar, llegó la grave problemática de la droga.

Que lamentablemente, quienes la gestionan como negocio y quienes las consumen, generan no solo una gran problema en materia de seguridad. También afectan la vida de la sociedad y de todos sus integrantes. En ese marco, se dan casos realmente increíbles y lamentables, como el recientemente registrado en Rivera, si la memoria no me falla, donde un niño fue internado por convulsiones, resultó que todo se debía a la presencia de cocaína en el cuerpo. Según algunos trascendidos, la policía tuvo a las vueltas a los padres, apuntándose al papá, y confesó ser consumidor de la droga.

En la misma ciudad años atrás un bebé de tan sólo 11 meses había sido positivo a cocaína, pero, sorpresa, después se habría comprobado que la incidencia de la droga, podría haberse trasmitido por medio de madre cuando le alimentaba por la leche materna.  Un fenómeno clínico nuevo y que confirma la entrada epidémica de las drogas en todos los estamentos sociales y lacerando el desarrollo de los bebes.

Hoy, las drogas, lamentablemente forman parte del los hechos diarios posibles, aunque no cueste y duela reconocerlo. Pero, al investir el tema, descubrimos que todo exceso de drogas, genera consecuencias en el bebé o en el feto en desarrollo. Por ejemplo, si padre y/o madre son consumidores de alcohol en forma voraz, el hijo puede nacer con daños neurológicos irreversibles e incluso retraso mental y distintas malformaciones.

Con la cocaína durante el embarazo disminuye el flujo sanguíneo hacia la placenta, se pueden causar infartos cerebrales y aumenta el porcentaje de partos prematuros. Con la marihuana, el bebé generalmente nace con bajo peso, alteraciones en el desarrollo neurológico y los problemas aumentan cuando la madre consume opioides (heroína, morfina, etc.).

Además, hay consecuencias a largo plazo cuando la madre consume en el embarazo que van desde trastornos en el aprendizaje, déficit de atención e hiperactividad y mayores vulnerabilidades emocionales en el decurso vital. Hechos y consecuencias, que en muchos casos no toman la notoriedad  y la deseable importancia pública que lo merecen. 

 

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