Peligrosa situación económica familiar
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Por Lic. Fabian Bochia
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fbochia@laprensa.com.uy
Un informe del Observatorio Económico de la Universidad Católica revela una compleja situación de las familias salteñas. Incluso mucho peor que el promedio nacional en algunos rubros.
En 2024, la situación de las familias en Salto encendió una alerta, el 21% no logró llegar a fin de mes con todas sus cuentas pagas. Esto equivale a uno de cada cinco hogares, una proporción significativamente mayor al promedio nacional, que se ubicó en 14,3%, es decir, aproximadamente uno de cada siete. El dato no solo refleja dificultades económicas, sino también una dinámica particular en la forma en que los hogares enfrentan sus déficits financieros. Más allá de la cifra general, el comportamiento a lo largo del año muestra una evolución preocupante.
También es dable pensar que muchas familias no pueden acceder a préstamos bancarios, de cooperativas de ahorro y crédito o las clásicas casas de préstamos que pululan en el centro de la ciudad. Lo que los vuelca, indefectiblemente, al sistema informal de acceso al crédito lo que se traduce en trabajo para los colombianos. Ojo, no son los únicos, pero sí los más notorios y llamativos, con sus particulares cuotas diarias en muchos casos desafiando cualquier lógica. Si queremos erradicar este problemas hay que bajar los porcentajes de familias involucradas en deudas y a su vez potenciar el circuito formal con todo lo que ello representa positivamente.
Si se observa el último trimestre de 2024, la situación se agrava aún más, el 26,8% de los hogares salteños dejó cuentas sin pagar, lo que representa más de uno de cada cuatro. La diferencia con el promedio nacional no fue constante durante todo el año. Según el informe, la brecha se amplió principalmente en la segunda mitad, entre julio y diciembre, la morosidad en Salto se duplicó respecto al primer semestre, mientras que a nivel país se mantuvo prácticamente estable. Este comportamiento sugiere que factores locales o regionales podrían haber incidido de manera particular en la economía de los hogares del departamento, intensificando las dificultades hacia el cierre del año.
Frente a la imposibilidad de cubrir los gastos mensuales, las familias adoptan distintas estrategias. Algunas recurren a préstamos ya sea a través de bancos, financieras o redes personales, mientras que otras optan por postergar pagos, dejando cuentas impagas como alquileres o servicios básicos. En Salto se observa un patrón diferencial. A pesar de que el déficit económico de los hogares es similar al del resto del país, la forma de gestionarlo no lo es. La clave parece estar en el acceso al crédito.
En Salto, por cada hogar que logró acceder a un préstamo para cubrir sus gastos, casi cuatro terminaron acumulando cuentas impagas. A nivel nacional, la relación es menor, de poco más de tres a uno. Aunque la diferencia pueda parecer leve, revela una brecha importante en el acceso a herramientas financieras formales. Cuando las familias pueden obtener crédito incluso en condiciones poco favorables, logran mantener al día sus pagos, evitar cortes de servicios y preservar su historial crediticio. En cambio, quienes quedan fuera de ese sistema no tienen otra opción que dejar de pagar, entrando en mora. Lo relevante es que el problema no radica en un exceso de endeudamiento. De hecho, los hogares salteños tomaron créditos en proporciones similares al promedio nacional.
Los datos de 2024 abren interrogantes sobre el funcionamiento del sistema financiero y su alcance territorial. La exclusión financiera no solo limita las opciones de los hogares en momentos de dificultad, sino que también agrava sus consecuencias, generando un círculo de vulnerabilidad. Si bien el estudio no mide el nivel total de endeudamiento de las familias, sí aporta evidencia sobre un indicador clave: la capacidad de afrontar gastos corrientes. En ese sentido, los resultados sugieren que el acceso al crédito y no solo el nivel de ingresos juega un papel determinante en la estabilidad económica de los hogares.