Pero con qué necesidad
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Por Lic. Fabian Bochia
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ffbochia@hotmail.com
Es cierto que Lula estuvo preso y que zafó por una interpretación administrativa, también es cierto que millones y millones de brasileños volvieron a confiar en el ex dirigente metalúrgico y este conduce nuevamente el Palacio de Planalto.
Brasil es una de las más grandes potencias del mundo, y con todo, es un país serio y respetable. Pero Milei va al acto de Flavio Bolsonora, el hijo de Jair Bolsonaro, que fuera presidente y perdiera la reelección por poco justamente con Lula y que hoy está impedido de candidatearse a la presidencia y dice un montón de cosas del mandatario brasileño. Esto es como decían los abuelos, "pero con qué necesidad". Lacalle Herrera, el ex presidente, decía con claridad meridiana que los países no tienen amigos, tienen socios. Y es verdad, China no tiene democracia, tiene algo ahí que no se sabe muy bien qué es, porque dicen que son comunistas pero le dan de punta y hacha al capitalismo, pero es el mayor y mejor socio de Uruguay. ¿Vamos a ir a insultar a Xi Jimping porque no hacen elecciones como las hacemos nosotros? Milei avanza en un terreno desconocido a favor de supuestos beneficios locales. Hoy se partidiza todo y los frenteamplistas quieren que gane Lula como que nos beneficiara en algo. Que le vaya bien a Lula si gana o al hijo de Bolsonaro si gana, pero nosotros jugamos en esta liga. La de todos los días, la del país de José Gervasio.
Pero se están quemando manuales de política todos los días y parece no importar. El arte de la diplomacia, el respeto, el cuidar las formas ha dado paso al insulto hasta de los presidentes. Por acá no llegamos, todavía, pero en cualquier momento nos pasa. ¿Qué se gana de fondo? Obviamente nada pero parece ser la consigna, un ratito de flashes y poco más.
También hay una patología social. Que permite esto, hay gente que le grita positivamente y lo aplaude a Milei cuando se mete con el mandatario brasileño, como que al líder todo. Ellos tienen sus historias, confundían a Maradona con Dios, a Cristina con Evita, aplaudían los robos kirchneristas. Quizás habría que recorrer las entrañas de una sociedad a la que le cuesta darle formas morales a sus líderes. Parece que al que llega se le perdona todo, una especie de barrabrava social y político. Han empezado a saltar también desde la propia Argentina porque no se puede justificar todo. Es todo un tema con el país hermano, que, como decíamos, le festejaron el gol con la mano a Maradona y decían que era "la mano de Dios". Es complejo así pues es una forma de medir la moral. En ese marco no podemos tampoco sentirnos superiores a nadie pues en el Uruguay le hemos justificado los improperios a Mujica también y quedaban como que era cosas del Pepe. En ese marco se puede decir que Mujica tuvo mucha grandeza en varias ocasiones y que se movió sin rencor cuando fue gobernante, no solo presidente, dentro del propio Ministerio de Ganadería cuando fue titular de esa cartera de Estado en el primer gobierno del Frente Amplio; en tanto se comentaba que tenía actitudes de respeto permanente. Quizás eso ayudó a que no se condenara tanto el pasado suyo y de su barra de amigos que, en rigor a la verdad, atentaron con armas contra una democracia plena y en ejercicio, aún con defectos, situación que muchos que ven la historia desde la izquierda obvian, siendo algo que salta a la vista de todo el mundo.
Pero volviendo a Milei no es posible catalogarlo pues es una máquina de dividir gente, como lo hizo Kirchner, como lo hizo Cristina, lo que nos habla de una forma argentina de hacer política que hoy salpica el ámbito internacional. Una pena pues la realidad indica que no podemos mudarnos y que lo mejor es llevarnos bien desde el respeto y la cooperación, como cuando Brasil asumió la representación argentina ante Venezuela cuando cortaron las relaciones.