“Reciclá Tecnología” y un mensaje que vale destacar
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Por Lic. Fabian Bochia
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fbochia@laprensa.com.uy
Quizás pasó desapercibida como noticia pero es bueno darle el marco y la envergadura que tiene.
En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, el Centro Comercial e Industrial de Salto (CCIS) cerró la tercera edición de su programa “Reciclá Tecnología”, alcanzando un récord de más de 1.500 elementos electrónicos recuperados. La iniciativa, que comenzó en 2024 como una experiencia piloto, se ha transformado en un proyecto de referencia a nivel departamental, siendo incluso declarada de Interés Departamental en su edición 2026.
Del total recolectado, decenas de equipos fueron destinados a instituciones educativas y programas sociales. UTU recibió 27 dispositivos, CTC-CLAEH Salto 19, y Antel Integra 22, donde serán reacondicionados para su posterior entrega a organizaciones sin fines de lucro. Esta línea de acción busca promover la inclusión digital y fortalecer la formación técnica. En paralelo, 1.460 equipos y componentes ingresaron a un circuito de reciclaje certificado, garantizando su correcta disposición final y la recuperación de materiales.
La campaña contó con la participación de estudiantes de CTC-CLAEH Salto, quienes realizaron tareas de clasificación en el marco de pasantías, así como con el apoyo de empresas especializadas en gestión de residuos electrónicos y organizaciones juveniles que impulsaron la sensibilización ambiental. Además, la edición 2026 incorporó mejoras como la ampliación de plazos y nuevas categorías de materiales aceptados, incluyendo tóners, lo que contribuyó a aumentar la participación ciudadana.
Como cierre, se realizó una charla abierta sobre normativa vigente en gestión de residuos electrónicos, abordando los alcances del Decreto 292/2024. La instancia permitió fortalecer el conocimiento comunitario sobre la correcta disposición de estos residuos.
Desde el CCIS destacaron que este tipo de iniciativas no solo generan beneficios ambientales y sociales, sino que también aportan valor a las empresas participantes, en un contexto donde las prácticas sostenibles adquieren cada vez mayor relevancia en el ámbito productivo y comercial.
Es una estupenda gestión no solo por el medio ambiente sino que hace que niños, adolescentes, jóvenes, entiendan que reciclar es clave para la vida, no solo del planeta, que ya es decir, sino para su propia vida. Que no hay que malgastar el dinero sino poder de nuevo usar eso que el consumismo nos dice que debemos dejar y pasar a otros. Hay sociólogos y psicólogos que dicen que se ha enaltecido tanto el acto de comprar que mucha gente lo disfruta más que el producto comprado básicamente luego del hecho. El acto de comprar genera una adrenalina que requiere volver a hacerlo, es como fumar un cigarro o tomar un vaso de cerveza, hay que volver a hacerlo para volver a sentir el placer. Es increíble pero no importa lo que se compre, importa el comprar, entonces van quedando objetos en los anaqueles, en los armarios, en los galpones.
El gran mensaje de esto podría ser, entonces, no el reciclaje (solamente) sino marcarle a las futuras generaciones que hay mucho para hacer sin dinero, sin crédito, sin deuda, que el mundo está lleno de posibilidades pero para eso hay que arremangarse, usar los brazos, las neuronas, y dejar el alma en la cancha.
Porque este gran proyecto no solo dice cosas en sí sino también subliminalmente y eso bien vale la pena destacar pues estamos ante nada menos que un mensaje contra el mundo invasivo de las compras, del llamar y tener, de la ansiedad por el producto, un proyecto que además, (casi nada) respeta el ambiente.
Además parte de los equipos reciclados fueron a organismos probadamente funcionales a la inclusión, la educación y la cultura lo que hace que no se viva pendiente de pedir presupuesto sino también de generar por sí y de la mejor manera sus propios recursos. Se cierra así un círculo positivo que es todo un valor que deberíamos tener en cuenta.