Salto se llena de gente que viene a la deriva
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Por Lic. Fabian Bochia
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ffbochia@hotmail.com
La situación que se está generando en Salto, de recibir una población que viene desde diferentes lugares y no tiene ninguna clase de solvencia puede empezar a complicar muchos aspectos de la ciudad.
Por caso nuestro Vespertino hace tiempo detalló la situación que se vivió en un ómnibus de la Intendencia de transporte urbano donde un policía se enfrentó a tres personas de conducta inapropiada, por decirlo de manera suave, que luego al bajar de la unidad de transporte debió reducir pues lo insultaban sin parar descubriendo extranjeros en el grupete. Salto ha generado la idea, seguramente a partir de cosechas como las del arándano, del citrus, que se consigue trabajo fácil y eso hace que aparezcan personas en situación de calle de todo el país y también extranjeros.
Extranjeros que muchas veces llegan cruzando a pie la frontera con Brasil y vienen a lo que salga y andan dando vueltas por calles, plazas, parques, Costanera, cuidando vehículos o lo que puedan. Es una especie de población flotante que vive de lo que le den o lo que consigan en alguna changa, no tienen familiares ni nada y terminan en el refugio de calle Grito de Asencio casi Brasil. Lugar donde es habitual ver la camioneta de la policía y los agentes trabajando. Institucionalmente quizás el MIDES y la Intendencia de Salto debería tomar cartas en el asunto, con apoyo del Ministerio de Relaciones Exteriores porque pueden haber antecedentes penales en sus países de origen. Este tema debe ser tratado con pinzas pues el Uruguay es un país inclusivo, y, debemos decirlo, hay uruguayos en todos lados. Por ejemplo, ahora con el tema de que hubo un terremoto, por suerte sin víctimas, en Panamá, se informó que la colonia uruguaya está formada por entre ochocientas y mil personas en un país que no es un destino prefijado por los emigrantes orientales, pero vemos que hay celestes por todos lados.
Por eso debemos tener la capacidad de recibir a todos como nos reciben en el mundo, con las salvedades que ello implica, eso sí, hay que ser cauto con la gente que se recibe pues nos podemos estar comprando un problema con todo lo que venimos relatando y que salta a diario en los policiales de nuestro medio, de gente extranjera, de gente de otros departamentos que viene con ciertos niveles de ilusión y cuando no accede al supuesto trabajo o lo hace pero es temporal, luego queda a la deriva de lo que venga y eso no aporta nada, de nada.
Pero de todas maneras también hay que cuidar a la población pues asoma esta población "flotante" por decir de alguna manera que debe ser atendida en todos los términos que propone el desafío.
Nos comentaba un lector que hace un tiempo estacionó en la noche su auto cerca de la Plazoleta Roosevelt y se acercó un supuesto cuidador y le dijo que era de Canelones y que necesitaba hacerse de un pesito por lo que se ofrecía a cuidar el auto. Pero al rato apareció otro cuidador de los estables y le dijo que le cuidaba el vehículo lo que mostraba que hay, además de una molestia innegable para cada persona que para un auto en zonas como el centro o la Zona Este, una búsqueda constante de dinero por parte de una población flotante que vive prácticamente en la calle y que hay que empezar a controlar.
No hemos usado esto para analizar desde el punto de vista turístico pero no olvidemos que Salto pretende ser un espacio donde lleguen muchos turistas todo el año y que flaco favor hacemos a este renglón de la economía si no tenemos la capacidad de controlar a algunas decenas de personas que viven en y de la calle.