Sindicatos eran los de antes
- Por María de los Angeles Márquez, Partido Colorado
En Uruguay tenemos varios ejemplos de sindicalistas que primero han transitado por el PIT-CNT u otros gremios para luego posicionarse en el Poder Ejecutivo y en el Parlamento. Juan Castillo (PIT-CNT), Eduardo Bonomi (AEBU), Ernesto Murro (BPS), Oscar Andrade (SUNCA), Valeria Ripoll (ADEOM). Y son muchos más los que, desde la militancia gremial, trepan hacia cargos legislativos o ministeriales y utilizan su discurso de fractura social olvidándose de los trabajadores que una vez dijeron defender.
Hasta podemos ver el día de hoy dirigentes del PIT-CNT enojados con el sistema porque no les dejan manejar los fondos de las AFAP, dinero que las personas ahorraron para sus jubilaciones. ¿Para qué lo quieren? ¿Cuál sería la función ideal del Sindicato y el Sindicalista siendo una herramienta útil y legítima? Informar, ayudar a los trabajadores, apoyarlos. Hoy vemos objetivos totalmente contrarios. Sindicatos con orientaciones exclusivamente economicistas cuya función es la búsqueda del beneficio personal de algunos de sus miembros y otros que tienen un rol de tipo político de lucha de clases sociales que no es lo que más le interesa a la persona agremiada. Se ha distorsionado el concepto sindical de lucha por el objetivo de que la izquierda sea la única opción de Gobierno.
El PIT-CNT, ADEOM, ayudan a llegar al Frente Amplio al triunfo, realizan ese apoyo selectivo y luego el partido devuelve favores con cargos de confianza con abultados sueldos a autoridades sindicales. Así se ha producido la baja de apoyo masivo a los sindicatos, ya sea en marchas, en conferencias de prensa, en los actos del primero de mayo, en la cantidad de socios. La desilución de trabajadores es evidente al ver que las autoridades sindicales muestran un discurso de lucha divisionista, utilizar la masa de trabajadores y luego se posicionan en listas de diputados y senadores y terminan otros en cargos de confianza en Torre Ejecutiva.
No escuchamos sindicalistas insistiendo para que no se repita lo que ocurrió con el dinero que faltó del fondo social de Vivienda de Obreros, ninguno resalta la investigación judicial, las condenas, los dirigentes del gremio que fueron a prisión. No vemos al PIT-CNT asegurando que no se va a repetir que dirigentes sindicales funcionaban como receptores de dineros desviados y que una gerente de pagos realizó 193 transferencias irregulares a allegados y a cuentas inexistentes. Tampoco nos dice el PIT-CNT que el SUNCA expulsó a 10 dirigentes vinculados a esta maniobra y aunque rechacen que este millón 200 mil dólares era para financiar al partido Comunista, LA PLATA AÚN NO APARECIÓ.
Cada vez que un sindicalista sube al trampolín del poder político se pierde un luchador por los trabajadores y se suma uno más que hizo carrera de liderazgo para aprovecharse del sindicato, de los trabajadores, del poder político y del apoyo construido durante años al frente de un gremio. Uruguay hace mucho tiempo cayó en esta modalidad de sindicalismo político donde las organizaciones de trabajadores no defienden intereses laborales, sino que participan de manera activa en un partido político y le colaboran en su triunfo. Son aliados todos al Frente Amplio bajo un falso discurso de reivindicación de derechos sociales mientras lo que hacen es dar directrices políticas, tomar decisiones de Gobierno y crear leyes nacionales que los beneficien económicamente.