5 de marzo /
El día que Quiroga mató accidentalmente a Ferrando
Cada 5 de marzo vuelve a recordarse uno de los episodios más dramáticos y menos conocidos de la vida del escritor salteño Horacio Quiroga. Ese día de 1902, en Montevideo, un accidente fatal terminó con la vida de su amigo, el joven escritor (de 20 años de edad y también salteño) Federico Ferrando, y dejó una huella imborrable en quien luego sería uno de los mayores narradores de América Latina.
La tragedia ocurrió en momentos de gran efervescencia intelectual entre un grupo de jóvenes escritores y periodistas montevideanos. Ferrando, que mantenía un enfrentamiento personal y literario con otro colega, había sido desafiado a duelo. Preocupado por la situación, Quiroga (que sería padrino de duelo) decidió revisar el arma que su amigo pensaba utilizar para el combate, intentando comprobar si estaba en condiciones.
Mientras manipulaba la pistola, el arma se disparó accidentalmente. El proyectil impactó en Ferrando, causándole la muerte casi inmediata. El hecho conmocionó al ambiente cultural de la época y generó un profundo impacto emocional en Quiroga, que apenas superaba los veinte años.
Tras el episodio, el escritor fue detenido y sometido a investigación judicial. Sin embargo, la Justicia determinó que se trató de un accidente y no de un acto intencional. Aun así, la culpa y el dolor marcaron profundamente su vida. Poco tiempo después, Quiroga abandonó Uruguay y se trasladó a Argentina, iniciando una nueva etapa personal y literaria.
Muchos estudiosos consideran que esta tragedia fue uno de los acontecimientos que moldearon el universo narrativo del autor de Cuentos de la selva y Cuentos de amor, de locura y de muerte. La presencia constante de la fatalidad, la muerte súbita y la fragilidad humana en su obra suele vincularse con una vida atravesada por pérdidas y episodios dolorosos.
Más de un siglo después, aquel disparo accidental sigue siendo recordado como un momento decisivo en la biografía de Quiroga: el instante en que la realidad se volvió tan intensa y trágica como los relatos que, años más tarde, lo convertirían en un clásico de la literatura rioplatense.