La situación de los adultos mayores vuelve a estar en el centro de la discusión. No solo por el paso del tiempo, sino por cómo como sociedad estamos respondiendo a esa etapa de la vida.En diálogo con la comunicadora Carmen Pereira, surgió una reflexión clara: muchas veces, los mayores quedan en segundo plano.
EL VALOR DE QUIENES NOS DIERON TODO
Para Carmen Pereira, integrante de APC, el adulto mayor representa la historia, el origen y los valores de cada familia. Sin embargo, en muchos casos, ese lugar se pierde. “Hoy parece que el anciano pasa a ser una molestia”, señaló, marcando una realidad que duele pero que existe. Recordó que todos, si tenemos la oportunidad, vamos a llegar a esa etapa. Y planteó una pregunta simple pero fuerte: ¿cómo queremos que nos traten?
CUANDO EL CUIDADO SE VUELVE DISTANCIA
Las casas de salud cumplen un rol importante, especialmente cuando la familia no puede brindar el cuidado necesario. Pero no siempre funcionan como deberían.Pereira advirtió que en muchos casos se transforma en una forma de “sacarse un problema de encima”. Personas mayores que son internadas y luego casi no reciben visitas.“Se los deja y se los olvida”, afirmó.También reconoció que hay realidades distintas: familias que trabajan, que no pueden estar todo el día, pero que igual acompañan. Y esa diferencia es clave.
UNA REALIDAD QUE NO ES IGUAL PARA TODOS
No todas las residencias son iguales. Hay lugares donde el trato es correcto y humano, pero también existen situaciones preocupantes.Falta de higiene, descuido y hasta maltrato son parte de algunas denuncias que se repiten.“Hay lugares donde ya desde la entrada se nota que algo no está bien”, comentó.Por eso, remarcó la necesidad de controles más firmes y constantes.
UNA VISITA PUEDE CAMBIAR TODO
Más allá de lo material, hay algo que ningún lugar puede suplir: el cariño de la familia.Una visita, una charla, un rato compartido pueden significar mucho para una persona mayor.“El acompañamiento es vida”, sostuvo Pereira.La ausencia, en cambio, genera tristeza, soledad y un deterioro que no siempre se ve, pero se siente.
UNA TAREA QUE COMPROMETE A TODOS
Cuidar a un adulto mayor no es fácil. Muchas familias deben adaptarse, aprender y reorganizar su vida.Pero eso no quita la responsabilidad.“Si no queremos eso para nosotros, no deberíamos hacerlo con los nuestros”, reflexionó.