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Salto enfrenta una paradoja evidente, cuenta con recursos naturales, ubicación estratégica y capital humano de calidad, pero su desempeño económico ha quedado rezagado respecto al promedio nacional. Así lo plantea un informe elaborado por el Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (CERES), presentado por su director, el economista Ignacio Munyo.

El estudio, resultado de varios meses de trabajo y diálogo con actores del sector público, privado, académico y sindical, busca responder una pregunta central ¿cómo puede Salto activar su potencial y revertir años de crecimiento limitado? Mientras Uruguay creció en promedio alrededor de 1% anual en la última década, Salto apenas alcanzó un 0,7%. Este menor dinamismo se traduce en consecuencias sociales visibles, mayores niveles de pobreza, ingresos más bajos y una proporción elevada de asentamientos. A esto se suma un factor estructural adicional, la dependencia de Argentina, cuya volatilidad económica impacta directamente en la actividad local, especialmente en la informalidad y el comercio.

Cinco motores para el desarrollo

Pese al diagnóstico, el informe destaca que Salto posee una “materia prima excepcional” para crecer. En base a ello, identifica cinco ejes estratégicos capaces de atraer inversión y dinamizar la economía.

Turismo, un sector inclusivo y multiplicador

El turismo aparece como una de las principales apuestas. Las aguas termales, recientemente certificadas a nivel internacional, representan una ventaja competitiva relevante. Sin embargo, el desafío está en la infraestructura. Munyo subraya que este sector tiene una particularidad, genera empleo sin exigir altos niveles de formación, lo que lo convierte en una herramienta eficaz para combatir el desempleo. Además, su efecto multiplicador impacta en diversas áreas, desde la gastronomía hasta el transporte. No obstante, advierte que sin inversiones privadas que mejoren la calidad del servicio, será difícil competir en mercados internacionales.

Logística, una oportunidad geográfica

La ubicación de Salto, en el eje con Concordia, abre posibilidades para el desarrollo logístico. La conexión ferroviaria y la creación de centros de distribución podrían convertir al departamento en un nodo clave para el comercio regional. Sin embargo, este tipo de proyectos requiere inversiones significativas y condiciones de rentabilidad que hoy no siempre están dadas en un país con altos costos operativos.

Agroexportación, tradición con futuro

El sector agropecuario sigue siendo un pilar, pero con nuevas oportunidades. Productos como carne, cítricos, arroz y arándanos podrían beneficiarse de mejores condiciones de acceso a mercados internacionales, especialmente en Europa. Esto implica avanzar en calidad, trazabilidad y procesos productivos más sofisticados, lo que nuevamente exige inversión.

Tecnología, un potencial emergente

Aunque menos desarrollado, el sector tecnológico aparece como una apuesta a futuro. La presencia de centros universitarios ha generado una base de capital humano que podría impulsar servicios globales desde el interior del país. La idea de posicionar a Salto como un polo tecnológico aún es incipiente, pero cuenta con condiciones favorables para desarrollarse.

Energías renovables, ventajas naturales

El departamento también tiene potencial en energías renovables. A la histórica generación hidroeléctrica se suma la posibilidad de desarrollar energía solar, gracias a condiciones climáticas favorables. Además, la cercanía con proyectos de hidrógeno verde en la región podría integrar a Salto en una cadena energética de mayor escala.

El rol de la inversión y el Estado

Uno de los mensajes centrales del informe es que sin inversión privada no hay desarrollo posible. En ese sentido, el Estado no cuenta con los recursos suficientes para liderar este proceso por sí solo. El rol del gobierno departamental, entonces, debería ser el de facilitador. Esto implica gestionar ante el gobierno central, reducir obstáculos y promover activamente al departamento como destino de inversión. También se señala la necesidad de mejorar la asignación de recursos públicos. Históricamente, Salto ha invertido menos en infraestructura que otros departamentos, lo que ha dejado déficits visibles, como en la caminería rural.

Uruguay, un contexto que limita

El análisis trasciende lo local y se extiende al contexto nacional. Según Munyo, Uruguay atraviesa un período de “estancamiento productivo”, sin crisis pero también sin crecimiento significativo. Entre las principales limitantes, menciona el alto costo país, el peso creciente del Estado y una regulación cada vez más compleja. En las últimas décadas, el tamaño del Estado se ha multiplicado, al igual que la cantidad de normativas, lo que genera trabas para la actividad privada. Este entorno dificulta la atracción de inversiones y, en algunos casos, impulsa a empresas a instalarse en otros países con reglas más simples, como Paraguay.

Un punto de partida, no una solución

El informe de CERES no pretende ser un plan cerrado, sino un insumo para la toma de decisiones. Su valor radica en la sistematización de información y en la identificación de oportunidades concretas. “El trabajo llega hasta acá”. A partir de ahora, el desafío recae en quienes tienen capacidad de ejecutar políticas y realizar inversiones. Salto se encuentra ante una oportunidad, pero no garantizada. Tiene los recursos, el potencial y ahora también un diagnóstico. Lo que falta, coinciden los actores, es transformar esa información en acción.

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