Ante la vigente ola de calor /
Es prudente redoblar cuidados y prevención
La ola de calor que se ha venido soportando, no solo marca récords de temperatura, sino que también potencia una serie de riesgos que impactan de lleno en la salud y la seguridad, especialmente de los niños en las primeras edades. Así lo vienen advirtiendo los servicios médicos de emergencia, que registran un aumento de consultas vinculadas a golpes de calor, quemaduras solares y cuadros digestivos, todos asociados a las condiciones extremas propias de esta época.
Mas cuidados cuando se realizan actividades al aire libre
El verano, por definición, invita a disfrutar del aire libre, del río y de las piscinas. Sin embargo, esas actividades lógicas y esperables implican una mayor exposición a situaciones de riesgo cuando las temperaturas se disparan. El calor intenso, la prolongada exposición al sol, los cambios en los hábitos alimentarios y, sobre todo, la presencia en entornos acuáticos conforman un escenario que exige mayor atención por parte de los adultos responsables.
Uno de los puntos más sensibles es la seguridad en el agua. Especialistas coinciden en que los niños deben permanecer siempre “al alcance de un brazo” cuando están en la playa, el río o la piscina. Esta recomendación, que puede parecer exagerada, responde a una realidad contundente: un ahogamiento puede producirse en cuestión de segundos y muchas veces sin señales evidentes de alarma. No alcanza con mirar de lejos ni con confiar en que “saben nadar”; la supervisión directa y constante es clave para evitar tragedias que nadie desea, pero que son posibles.
Los inflables y la exposición al sol
En esa misma línea, se advierte sobre el uso de juegos inflables, muy comunes tanto en ríos como en piscinas. Si bien suelen asociarse a diversión y relajación, no brindan una seguridad real. Pueden volcarse, desplazarse con corrientes o generar una falsa sensación de protección, tanto en los niños como en adultos.
Otro riesgo que se intensifica durante las olas de calor es la exposición solar. La alta incidencia de los rayos ultravioleta provoca quemaduras que no solo generan molestias inmediatas, sino que también tienen consecuencias a largo plazo. Está comprobado que las lesiones solares se acumulan, especialmente durante los primeros 18 años de vida, aumentando el riesgo de cáncer de piel en la adultez.
Por ello, los especialistas insisten en una serie de medidas básicas pero fundamentales: evitar la exposición al sol entre las 10 y las 16 horas, utilizar protector solar con filtro UVA y UVB mayor a 50, reaplicarlo cada dos horas, vestir ropa adecuada, usar sombreros de ala ancha y asegurar una correcta hidratación. Estas recomendaciones, simples en apariencia, pueden marcar una gran diferencia, sobre todo cuando se trata de niños.
Vivir la ola de calor con responsabilidad
En definitiva, la ola de calor no debe vivirse con alarma, pero sí con responsabilidad. Disfrutar del verano es posible, siempre que se haga con conciencia, prevención y el cuidado necesario para proteger a quienes más dependen de los adultos. El calor extremo no perdona descuidos, y anticiparse es, una vez más, la mejor forma de cuidarnos.