Por motivos formales /
ASSE desestimó el reclamo de vecinos de Salto
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Por Pedro Rodríguez
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moviles@laprensa.com.uy
Informar con respeto, investigar con responsabilidad
El periodismo constructivo no es aquel que solo resalta lo bueno, ni tampoco el que busca el escándalo fácil. Es el que investiga, pregunta, contrasta información y pone en la opinión pública temas que afectan directamente a la ciudadanía, con respeto y responsabilidad. Informar bien es un acto de servicio público, especialmente cuando se trata de la salud, uno de los derechos más sensibles y esenciales.
En los últimos tiempos, desde este medio hemos publicado numerosos artículos sobre avances, mejoras e inversiones en el Hospital Regional Salto (HRS). Nadie puede negar que se han dado pasos positivos. Profesionales comprometidos, funcionarios que trabajan con vocación y servicios que, a pesar de las dificultades, siguen funcionando gracias al esfuerzo humano. Eso también lo contamos, y lo seguiremos contando.
Cuando solo mirar lo bueno se vuelve peligroso
Sin embargo, mirar el periodismo únicamente desde la perspectiva de “las cosas buenas” puede ser riesgoso. Nos puede llevar a naturalizar errores, a aceptar como normales situaciones que no lo son, y a dejar de señalar aquello que, a nuestro entender, se está haciendo mal.
Mostrar la realidad, incluso cuando es incómoda, también es aportar a una mejor calidad de atención. Porque el usuario muchas veces desconoce lo que ocurre puertas adentro del sistema de salud pública, no sabe qué reclamar, no tiene herramientas ni cultura de protesta, y menos aún posibilidades reales de hacerse escuchar.
Un problema estructural: falta de recursos humanos
Hoy es notorio e incontrovertible que el Hospital Salto atraviesa una grave falta de recursos humanos. Esa carencia genera un caos generalizado en la atención, demoras, derivaciones innecesarias y desgaste tanto en pacientes como en trabajadores de la salud.
Frente a ese escenario, surge una pregunta que muchos salteños se hacen y que nadie responde con claridad: ¿cómo es posible que, en medio de esta crisis, Salto se prive de contar con un cirujano grado 4 atendiendo en el propio hospital, y que ese profesional esté asignado a una UBA?
¿No deberían los mejores recursos estar en los lugares más complejos y caóticos? ¿No es obligación de ASSE garantizar que se agoten todos los medios disponibles para brindar el mejor servicio posible a los pacientes?
Derivaciones que generan más injusticias
Resulta difícil de entender que, teniendo un hospital de referencia, se traslade gente a operar a Bella Unión, a más de 100 kilómetros de distancia. Llevar y traer pacientes, con todo lo que eso implica en costos, riesgos y desgaste humano, cuando podrían ser atendidos en Salto, parece una contradicción evidente.
Desde nuestra mirada periodística, esto representa un incumplimiento flagrante de las obligaciones del sistema público de salud. Y decirlo no es atacar, es señalar una realidad que afecta directamente a los usuarios.
El caso del Dr. Martín Salvatierra
Hace años investigamos el caso del médico cirujano Dr. Martín Salvatierra. En agosto de 2025, bajo el título “Vecinos de Salto piden el regreso urgente del médico cirujano Dr. Martín Salvatierra al hospital”, fuimos el único medio que informó sobre un reclamo firmado por usuarios del Hospital Salto, con nombre, apellido y número de celular.
Nuestra investigación concluyó que se estaba cometiendo una injusticia con el profesional. El 19 de diciembre de 2025, recibimos la respuesta oficial de ASSE Montevideo, comunicada a la Dirección del Hospital Regional Salto, donde se desestima el reclamo por cuestiones formales: que las notas no ingresaron por la Oficina de Atención al Usuario y no cumplían con requisitos administrativos.
Es decir, un gobierno que se define como “de cercanía” le cierra la puerta a un reclamo ciudadano por una cuestión de formas.
La pregunta incómoda que nadie quiere responder
Cuando visitó Salto la ministra de Salud Pública, con rigor periodístico hicimos la pregunta que muchos evitan: ¿cómo se explica que el hospital no tenga guardia quirúrgica y, al mismo tiempo, se deriven pacientes a Bella Unión, mientras un cirujano trabaja en una UBA?
La ministra respondió que los problemas son de gestión, que el hospital debe resolverlos y que el 90% de los casos deberían resolverse en Salto. Una respuesta que, aunque mira hacia adelante, no despeja las dudas del presente.
Decirlo también es cuidar
El periodismo tiene la obligación de decir estas cosas, aunque incomode a dirigentes políticos o a sectores corporativos. No se trata de ponerse camisetas, sino de analizar si hay o no razón en los planteos.
Contar lo que está mal, cuando se investiga y se hace con respeto, también es cuidar la salud pública. Porque el hospital es de todos. Porque los usuarios tienen derecho a saber. Y porque el silencio nunca mejora la calidad de atención.
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