En el norte del departamento de Salto, dentro del municipio de Colonia Lavalleja, una realidad preocupa cada vez más. El camino rural conocido como Buey Negro, clave para la producción de la zona, se encuentra en muy mal estado y afecta de forma directa a quienes lo utilizan todos los días. El tema fue planteado en la Junta Departamental de Salto mediante una exposición escrita presentada por las ediles Florencia Rivas y Gabriela Silva. La inquietud surge a partir del reclamo de transportistas que viven en carne propia las dificultades de circular por ese tramo. Según relataron, recorrer apenas 7 kilómetros puede llevar hasta dos horas y media. Un trayecto que debería ser simple se transforma en una odisea diaria, con caminos deteriorados, pozos y condiciones que hacen casi imposible el tránsito normal.
UN CAMINO CLAVE PARA LA PRODUCCIÓN
El problema no es menor. El camino Buey Negro conecta la Ruta 4 con la zona de Arapey, siendo una vía fundamental para el traslado de la producción agropecuaria. Por allí circulan camiones, maquinaria y trabajadores vinculados a la actividad agrícola y ganadera, uno de los motores económicos del departamento. Cuando la caminería falla, todo se resiente. No solo aumentan los costos para los transportistas, también se generan demoras, pérdidas económicas y dificultades para cumplir con los tiempos de trabajo. Pero además, el impacto va más allá de lo productivo. Vecinos de la zona, trabajadores rurales y familias enteras ven afectada su vida cotidiana. Ir y venir deja de ser algo simple y pasa a ser un desafío constante.
UN RECLAMO QUE LLEGA A LAS AUTORIDADES
En la exposición presentada ante la Junta, se solicita que las autoridades competentes tomen cartas en el asunto con carácter urgente. El pedido es claro: mejorar el estado del camino para garantizar condiciones mínimas de circulación. El planteo fue elevado para que llegue a distintas áreas responsables, entre ellas el Director de Descentralización, el Coordinador de Municipios y el Alcalde del Municipio de Colonia Lavalleja. También se pidió dar difusión al tema, entendiendo que visibilizar la situación es parte del camino hacia una solución. Desde la Junta Departamental se dejó constancia de que el cuerpo se limita a dar curso a la solicitud, tal como lo establece el reglamento interno. Sin embargo, el mensaje que llega desde el territorio es fuerte y concreto.
UNA SITUACIÓN QUE AFECTA A TODOS
El deterioro del camino Buey Negro no es un hecho aislado. Refleja una realidad que se repite en varias zonas rurales, donde la caminería muchas veces no acompaña el ritmo de la producción. En este caso, la situación parece haber llegado a un punto límite. Cuando recorrer pocos kilómetros lleva horas, ya no se trata de una incomodidad: es un problema serio que impacta en la economía, el trabajo y la calidad de vida. El reclamo está hecho. Ahora la atención está puesta en las respuestas. Porque mientras no haya soluciones, cada viaje seguirá siendo largo, costoso y difícil. Y en el interior profundo, el tiempo —como el camino— también pesa.