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Las murgas ya palpitan: enero de ensayos, peñas y barrio en Salto
Con el verano en marcha y las gargantas listas para afinar, el carnaval salteño comienza a sentirse mucho antes del concurso. Las murgas locales vuelven a ocupar clubes, plazas y espacios públicos con ensayos abiertos, peñas y actividades que anticipan una nueva edición del certamen que homenajea los 40 años de Punto y Coma y Falta la Papa. La agenda, difundida por la Asociación Salteña de Agrupaciones de Carnaval (ASAC), propone un enero cargado de encuentros con el público y de reafirmación de una tradición profundamente arraigada en la ciudad.
El carnaval se ensaya en la calle
Lejos de limitarse al escenario oficial, la murga salteña se construye desde abajo, en el contacto directo con la gente. En ese espíritu, la grilla de actividades previas pone el acento en la apertura: ensayos a la vista del público, entradas libres y escenarios al aire libre. El puntapié inicial será a comienzos de enero, cuando Punto y Coma, Falta la Papa y La Miguelona compartan ensayos abiertos en la explanada alta del Parque Harriague. Durante dos jornadas consecutivas, el parque se transformará en un gran tablado informal donde vecinos y curiosos podrán ver cómo se arma el espectáculo desde adentro. Estos primeros encuentros no solo sirven para ajustar coros y textos, sino también para medir la respuesta del público y reforzar ese ida y vuelta tan propio del género murguero.
Peñas que fortalecen identidad
La agenda continuará con una serie de peñas barriales que recorrerán distintos clubes de la ciudad. Estos espacios, históricamente ligados a la vida social salteña, vuelven a ser anfitriones del carnaval popular. Punto y Coma abrirá esta etapa con una peña en el Club Fénix, una instancia que combina espectáculo, encuentro y militancia cultural.
Días después, todas las murgas compartirán un ensayo conjunto en la explanada de Andén, en pleno centro, reafirmando la idea de que el carnaval no es un evento aislado, sino una celebración que irrumpe en la vida cotidiana de la ciudad y la transforma.
Clubes, barrio y murga
La segunda mitad de enero mantendrá el pulso con nuevas peñas en clubes emblemáticos. La Miguelona llegará al Club Rowing, mientras que La Retobada hará lo propio en el Club Progreso. Cada presentación es también una excusa para reforzar la identidad barrial y el lazo entre las agrupaciones y su público, un vínculo que ha sido clave para la supervivencia y el crecimiento del carnaval salteño a lo largo de las décadas.
El ritual del vestuario
Ya en febrero, el foco se trasladará a uno de los momentos más esperados por murguistas y seguidores: la presentación de los trajes. Lejos de ser un simple detalle estético, el vestuario es parte esencial del mensaje y de la identidad de cada murga. Por eso, cada agrupación le dedica su propia noche, cargada de expectativa y simbolismo.
La ronda comenzará con La Grandulona en el Club Dublín Central y continuará con La Miguelona, Punto y Coma, La Retobada y Falta la Papa, que cerrará el ciclo en el Club Ferro Carril. Cada presentación será una celebración en sí misma, un rito colectivo que marca que el carnaval está cada vez más cerca.
Carnaval y territorio
Desde ASAC también se subrayó la continuidad de los tablados en cooperativas de vivienda, una experiencia que en los últimos años ha demostrado su valor cultural y social. Gracias al convenio con FUCVAM, al que en esta edición se suman CTM y el MEC, el carnaval vuelve a instalarse en los barrios donde vive su público natural, democratizando el acceso a la fiesta y reforzando su carácter popular.
En Salto, el carnaval no empieza cuando se encienden las luces del concurso. Comienza mucho antes, cuando las murgas ensayan a cielo abierto, cuando los clubes se llenan de voces y cuando el barrio vuelve a ser escenario. Enero, una vez más, es el mes en que Momo empieza a caminar la ciudad.
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