Carta del Lector /
La canasta mestrual y la falta de sentido común
Señor Director de La Prensa: Por ese diario tomé conocimiento de la liviandad con la que el ministro de Desarrollo Social, Gonzalo Civila, anunció que la denominada “canasta higiénica menstrual” contempla no solo a mujeres, como es evidente y necesario, sino también a varones trans. La afirmación, hecha casi con desparpajo, no es menor: revela una preocupante confusión entre biología, lenguaje político e implementación responsable de políticas públicas.
La menstruación, como parece ignorar el secretario de estado, es un proceso biológico concreto, ligado a una realidad fisiológica específica. Pretender diluir ese hecho elemental en formulaciones ideológicas no amplía derechos ni mejora la gestión: por el contrario, introduce ambigüedad, desordena criterios técnicos y termina banalizando una política que debería estar enfocada con seriedad en quienes efectivamente la necesitan. El citado dirigente socialista, (Andrade Ambrosoni, si viviera, seguramente lo echaría del PS por ignorante y desubicado) porque seguramente coincidiría conque cuando el Estado pierde precisión conceptual, también pierde eficacia.
El problema, dejémoslo claro, no es la sensibilidad social ni el respeto a las minorías, valores que deben cuidarse siempre. El problema es el uso irresponsable del discurso inclusivo para justificar decisiones poco claras, mal explicadas y potencialmente ineficientes desde el punto de vista del gasto público. En un país con recursos limitados, donde cada peso debería ser administrado con rigor, resulta alarmante que se priorice el guiño ideológico antes que la claridad técnica y la transparencia.
Además, este tipo de declaraciones no aporta soluciones reales a los problemas sociales de fondo. Por el contrario, generan ruido, polarización y desconfianza en la ciudadanía, que asiste atónita a debates forzados mientras persisten carencias urgentes en áreas sensibles como la infancia, la pobreza estructural o la atención a personas en situación de calle. No todo se justifica en nombre de la inclusión. Gobernar exige responsabilidad, mesura y, sobre todo, sentido común. Esperemos que quienes avalan este tipo de discursos reflexionen a tiempo, porque el país necesita políticas públicas serias, no consignas vacías ni gestos efectistas. Por la salud institucional del Uruguay y el respeto a sus contribuyentes.Atentamente y agradecido por el espacio. Ciudadano y contribuyente
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