Con el recuerdo entrañable de Don Juan Carlos Panissa
Hace pocas horas dejó de existir en la ciudad de Salto un connotado y querido vecino, Don Juan Carlos Panissa, Carlucho. A pesar de sus muchos años, supo mantenerse siempre jovial, activo y profundamente emprendedor hasta avanzada su vejez. Persona de bien y muy apreciada en la sociedad salteña, Don Juan Carlos desarrolló una larga y profícua trayectoria en el medio rural. Los trabajos del campo no fueron para él una simple ocupación, sino su verdadera pasión. A lo largo del tiempo, profundizó sus conocimientos en el mejoramiento del ganado, y cada vez que se refería a su estancia y a sus animales, se le iluminaban los ojos con el orgullo de quien ama genuinamente su labor.
En su faceta personal, se destacó como un esposo dedicado y un ejemplar padre de familia. Siempre caracterizado por su sencillez y humildad, cosechó a lo largo de su vida innumerables muestras de respeto, afecto y cariño.
Su compromiso ciudadano y cívico dejó también una huella imborrable. En el plano político, fue fiel compañero de ruta del Escribano Raúl Cazabán, acompañando con su voto el NO al régimen militar y participando activamente en las elecciones internas de 1982.
Tras el repentino deterioro de salud del ex diputado Horacio Tafernaberry, ocurrido antes de los comicios de 1984, Don Juan Carlos asumió la gran responsabilidad de encabezar como Edil la bancada más numerosa de la Junta Departamental por la lista JAK, liderada por Don Ramón Vinci, a quien secundó con entusiasmo en las primeras elecciones nacionales tras la recuperación democrática.
Salto despide hoy a un vecino cabal, un hombre de trabajo y convicciones que permanecerá vivo en el recuerdo y en el respeto perpetuo de toda la comunidad. LJVL