¿Confusión o falta de rigor?
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Por Leonardo Vinci
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joselopez99@adinet.com.uy
No es novedad, pero sí un síntoma preocupante. Día tras día, el engranaje estatal sufre tropiezos que los jerarcas despachan con la liviandad de un eufemismo: lo llaman «confusión». Sin embargo, detrás de cada papelón administrativo no hay un duende travieso, sino una alarmante falta de rigor profesional que erosiona la credibilidad institucional. Y cuando la falla brota precisamente en el Ministerio de Relaciones Exteriores, el asunto deja de ser una anécdota torpe para transformarse en un problema de orden democrático y de jerarquía conceptual.
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