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El encanto, el misterio y el magnetismo de La Aurora
A casi 50 años de los primeros relatos que convirtieron la estancia La Aurora en uno de los lugares más conocidos del país por presuntos fenómenos extraordinarios, el establecimiento rural ubicado en el departamento de Paysandú, en el límite con el de Salto —con el río Daymán de por medio—, continúa despertando interés.
La estancia ya no abre sus puertas al público, como sucedió hasta comienzos de la década de 1990, pero la Gruta del Padre Pío sigue recibiendo personas que llegan desde distintos puntos de Uruguay y del exterior en busca de un espacio de oración, de tranquilidad o, simplemente, para conocer el lugar donde nació una historia que aún divide opiniones.
Para Eduardo Rodríguez, periodista, comunicador e investigador salteño radicado en Paysandú, que dedicó varios años a reconstruir la historia del predio y de la familia Tonna, la principal característica de La Aurora es precisamente su permanencia. “La Aurora sigue tan vigente como antes. Todo indica que cada vez llega más gente, incluso desde lugares más lejanos, aunque no exista una medición científica que permita cuantificar ese movimiento”, afirmó a Montevideo Portal.
“Las personas que están allí todos los días sostienen que nunca deja de llegar gente. No importa si hace frío o calor. Además, hay un recambio generacional. También los jóvenes comenzaron a incorporar la visita a La Aurora”, añadió.
La notoriedad de La Aurora comenzó en febrero de 1976. Fue entonces cuando la familia Tonna denunció una serie de episodios que rápidamente trascendieron las fronteras departamentales y llegaron a ocupar espacios en medios nacionales e internacionales.