Descentralización en territorio /
Los desafíos invisibles del interior profundo de Salto
En una extensa entrevista brindada en el streaming de Diario La Prensa, el director del Departamento de Descentralización de la Intendencia de Salto, Daniel Galliazzi, trazó un panorama realista sobre la situación del interior rural del departamento. Con una vida vinculada al campo más de tres décadas administrando establecimientos familiares, Galliazzi asumió el desafío de trasladar esa experiencia al ámbito público, con el objetivo de estar cerca de la gente y atender necesidades que, muchas veces, pasan desapercibidas en la ciudad.
“Lo nuestro es estar en territorio”. Y esa definición no es menor. Implica recorrer caminos, escuchar reclamos, coordinar soluciones y, sobre todo, comprender que lo que en la ciudad es cotidiano, en el campo puede ser determinante para la vida diaria.
La desigualdad cotidiana, cuando lo básico no está garantizado
Uno de los puntos que destacó Galliazzi es la brecha entre lo urbano y lo rural. “Abrir una canilla y tener agua es normal acá; afuera hay lugares donde no hay. Tener luz es normal; afuera hay pueblos enteros sin energía”. Esta realidad se agrava en situaciones climáticas adversas. Las recientes lluvias, que en algunos puntos alcanzaron los 340 milímetros, provocaron el desborde de pasos y el aislamiento de varias localidades. Aunque no hubo consecuencias graves para las personas, sí se reiteraron problemas habituales, falta de acceso, cortes de energía y dificultades para el traslado. En este contexto, el rol de la descentralización funciona como una especie de “triaje”, en palabras del propio director. El equipo recibe reclamos de todo tipo caminería, agua, transporte, iluminación y debe priorizar urgencias para derivarlas a las áreas correspondientes. “Nos llega todo, pero no todo depende de nosotros. Coordinamos, insistimos y gestionamos”.
Caminos rurales, una deuda histórica
El estado de la caminería rural aparece como uno de los problemas estructurales más relevantes. Galliazzi fue contundente: “Hace muchos años que no se hace un mantenimiento real de los caminos”. Según explicó, las soluciones aplicadas durante décadas han sido parciales y, en algunos casos, contraproducentes. “Los caminos eran altos; hoy son canales. Se ha ido levantando y pasando maquinaria sin una reconstrucción adecuada, y eso hace que cuando llueve el agua corra por el medio y destruya todo”. Ante esta situación, el departamento elaboró un relevamiento completo del territorio para identificar prioridades. Entre los puntos críticos mencionó la zona comprendida entre la ruta 31 y el río Daymán, donde el deterioro es mayor. Allí se proyecta intervenir en caminos estratégicos que permitan garantizar dos aspectos, la salida de la producción y el traslado de las personas.
Transporte y educación, una logística compleja
Otro eje central es el transporte rural, especialmente el vinculado a estudiantes de secundaria y UTU. La disponibilidad de ómnibus, su estado y la frecuencia del servicio son factores que impactan directamente en la continuidad educativa. “Hay líneas que tienen unidades viejas o dificultades económicas para sostener el servicio. No podemos exigir más de lo que pueden dar, entonces hay que negociar constantemente”. En el caso de la educación primaria, la situación es aún más compleja, ya que los sistemas de transporte son independientes. Sin embargo, desde la Intendencia se colabora en aspectos logísticos, mantenimiento y apoyo a las escuelas rurales, donde muchas veces los docentes viven de forma permanente.
Agua y soluciones innovadoras, pequeñas obras, grandes impactos
En materia de acceso al agua, la gestión ha impulsado soluciones concretas, como la instalación de bombas solares en localidades sin red eléctrica. Un caso emblemático es el de Puntas de Cañas, donde tras meses de trámites se logró implementar un sistema que hoy abastece tanto a la escuela como al pueblo. “Son cosas que acá parecen menores, pero allá cambian la vida”. Además, se trabaja en la prevención de fallas mediante la adquisición de equipamiento de respaldo y la mejora en los sistemas existentes. Estas acciones, aunque de bajo perfil, tienen un impacto directo en la calidad de vida.
Evitar el éxodo, generar oportunidades en el lugar de origen
Galliazzi también abordó un fenómeno social preocupante: la migración del campo hacia la ciudad. “No quiero que la gente venga a Salto. Quiero que se quede en su lugar, pero para eso hay que darle condiciones”. En ese sentido, propuso fomentar el desarrollo local mediante iniciativas productivas propias de cada comunidad. La idea de crear “marcas de pueblo”, por ejemplo, apunta a impulsar la elaboración y comercialización de productos regionales, generando ingresos y fortaleciendo la identidad local. Asimismo, destacó la importancia de acercar servicios básicos al territorio, como la expedición de carnés de salud o licencias de conducir, evitando que los interesados deban trasladarse a la ciudad con altos costos económicos y pérdida de jornadas laborales.
La problemática de los residuos, una preocupación creciente
Uno de los temas que inquieta al director es la gestión de residuos en el medio rural. La existencia de vertederos a cielo abierto en distintas localidades no solo afecta el paisaje, sino que genera contaminación ambiental y riesgos sanitarios. “Estamos en el Uruguay natural y tenemos plásticos en el medio del campo. Eso no puede seguir así”. Aunque reconoce que la solución implica costos elevados, insiste en la necesidad de avanzar hacia un sistema de recolección centralizado que elimine los basurales locales.
Gestión cercana, presencia y contacto directo
Más allá de los proyectos y diagnósticos, Galliazzi subraya la importancia de la cercanía con la población. Atiende personalmente los reclamos, responde mensajes y mantiene su número de teléfono abierto a todos los vecinos. “Lo importante es estar. A veces no se puede resolver, pero hay que dar la cara”. Esa filosofía también se refleja en la articulación con municipios y alcaldías, a los que considera actores clave por su conocimiento directo del territorio.
Un desafío permanente
La descentralización, no es solo una estructura administrativa, sino una forma de gestión que exige presencia, empatía y capacidad de coordinación. Con múltiples frentes abiertos infraestructura, servicios, desarrollo local y medio ambiente, el desafío es tan amplio como el territorio que abarca. Sin embargo, para Galliazzi, la clave está en escuchar y actuar. “Somos acarreadores de problemas, pero también buscamos soluciones”.