Después del granizo, otro golpe /
La cebolla importada amenaza a la producción salteña
En apenas 40 días, el agro sufrió los efectos del tornado y de sucesivas granizadas. Citrus, cebolla y frutilla registran daños, mientras crece la preocupación por el ingreso de más de mil toneladas de cebolla extranjera. El campo salteño parece no tener tregua. En poco más de un mes, los productores debieron enfrentar las consecuencias del tornado del 18 de Julio y, posteriormente, el episodio de granizo que provocó importantess daños en zonas de producción citrícola, hortícola y frutícola.
Las pérdidas todavía no pueden ser cuantificadas con precisión, pero el impacto económico ya se hace sentir y amenaza con extenderse a toda la cadena productiva. Porque detrás de cada chacra hay trabajadores, transportistas, proveedores y familias cuyo sustento depende de la actividad agropecuaria.
En el citrus, el último episodio de granizada afectó variedades como Habana y Valencia. La fruta sufrió golpes, cortes y caída de los árboles. Sin embargo, los productores entienden que habrá que esperar entre 10 y 15 días para determinar el verdadero alcance del daño, ya que buena parte de la fruta que permaneció en las plantas quedó seriamente afectada y habrá que comprobar si logra evolucionar o pierde calidad comercial.
La situación tampoco es sencilla para la horticultura. En algunas zonas, los cultivos de cebolla fueron prácticamente arrasados por el granizo, precisamente cuando comienza el período de cosecha de la producción salteña.
Y cuando el productor esperaba comenzar a colocar su cosecha en el mercado, aparece una nueva preocupación: el ingreso de cebolla importada.
Según información que manejan los productores, estaría en trámite el ingreso de unas 40 cargas, de aproximadamente 28.000 kilos cada una. En total, se trataría de unas 1.120 toneladas de cebolla que podrían llegar al mercado en momentos en que comienza a ingresar la producción local.
El dato genera especial malestar porque apenas dos semanas atrás, tanto la directora de la Junta Nacional de la Granja como el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca habían despejado los rumores existentes sobre una eventual importación.
La pregunta que ahora se hacen los productores es inevitable: ¿qué cambió en apenas unos días?
El temor es que una mayor oferta de producto importado termine presionando los precios y complique la comercialización de la cebolla salteña, justamente cuando los productores necesitan recuperar parte de las pérdidas provocadas por el clima.
Primero fue el tornado. Después, la granizada. Ahora, la incertidumbre comercial. El problema ya no es solamente productivo. Es también social. Cuando se pierde una cosecha, no pierde únicamente el dueño de la chacra: pierden trabajadores, familias y toda una cadena económica vinculada al campo.
Salto necesita respuestas y certezas. Los productores pueden enfrentar las contingencias del clima, aunque muchas veces con enormes sacrificios. Lo que resulta mucho más difícil de aceptar es que, después de sufrir las consecuencias de fenómenos naturales, tengan que competir en su propio mercado con una producción importada.
El agro salteño necesita previsibilidad. Y, sobre todo, necesita que las decisiones oficiales no terminen convirtiendo un desastre climático en una crisis comercial.