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El edil del Partido Nacional, Lucas Trindade, ha puesto sobre la mesa un tema que ha causado preocupación y debate en la sociedad salteña: el abandono del ex zoológico municipal y la falta de planificación para recuperar el espacio del Parque Harriague. En una entrevista con LA PRENSA Streaming, Trindade denunció el estado crítico del lugar, el desmantelamiento de estructuras sin una finalidad clara y la inseguridad que se ha generado en la zona.

Un zoológico sin rumbo: del cierre a la desidia

El ex zoológico municipal de Salto cerró sus puertas en marzo de 2021, tras una decisión del entonces intendente Andrés Lima. La medida, en su momento, se presentó como un paso hacia el bienestar animal, asegurando que los ejemplares serían trasladados a bioparques y reservas del país. Sin embargo, Trindade señala que, más allá de la reubicación de los animales, no se implementó un plan para el futuro del predio. "Se cerró con la promesa de una reconversión, pero hoy nos encontramos con un espacio totalmente abandonado, sin seguridad, sin mantenimiento y, lo que es más grave, con un desmantelamiento progresivo de sus estructuras", afirmó el edil.

Lo que antes era un atractivo turístico y un sitio de educación ambiental para niños y jóvenes ha quedado reducido a ruinas. Según Trindade, el Parque Harriague ha sido víctima de la inacción de la Intendencia de Salto, que no ha definido un destino para el predio ni ha implementado medidas para preservarlo.

Inseguridad y falta de control

Uno de los aspectos más alarmantes de la denuncia del edil es la inseguridad del lugar. En su visita al ex zoológico, Trindade encontró el predio con accesos abiertos y sin ningún tipo de vigilancia. "Cualquiera puede entrar. No hay guardias, no hay control. Es una zona liberada", expresó con preocupación. Esta situación no solo representa un riesgo para quienes transitan por el área, sino que también facilita el robo y la destrucción de lo que queda de la infraestructura.

Durante su recorrido, el edil constató la desaparición de jaulas y otras instalaciones, dejando en pie solo algunas estructuras de piedra. "Lo que se podía desmantelar, ya se lo llevaron. Todo el hierro de las jaulas, las puertas, los cerramientos... ya no están", relató.

La falta de seguridad también expone al parque a convertirse en un foco de actividades ilícitas. La ausencia de vigilancia y mantenimiento ha generado un ambiente de deterioro, agravando aún más la problemática.

Los proyectos que nunca se concretaron

Desde el cierre del zoológico, se han planteado varias iniciativas para reconvertir el espacio, pero ninguna se ha materializado. Entre las propuestas mencionadas por Trindade se encuentran la creación de un bioparque, un jardín botánico y un parque educativo que rescate la historia del zoológico y su importancia para Salto. "Todo quedó en anuncios vacíos. Se habló de instalar un parque de diversiones, que apenas estuvo funcionando seis meses y luego desapareció. Se mencionó la posibilidad de hacer un parque forestal, pero tampoco se avanzó en eso", criticó el edil.

Uno de los ejemplos que Trindade tomó como referencia es el bioparque de Flores, que ha logrado convertirse en una fuente de ingresos y un atractivo turístico sostenible. "En Flores cobran 250 pesos la entrada y el parque es autosustentable. En Salto, con una mínima inversión y una estrategia de administración eficiente, se pudo haber hecho algo similar", sostuvo. El edil destacó que, antes del cierre, el zoológico recibía más de 400.000 visitantes al año. Según sus cálculos, si se hubiera implementado un sistema de entradas a un precio accesible, se habría podido financiar gran parte de su mantenimiento sin necesidad de recurrir a un cierre definitivo.

El impacto en la comunidad y el turismo

La pérdida del zoológico municipal no es un hecho aislado, sino que forma parte de una tendencia más amplia de deterioro de los espacios culturales y recreativos en Salto. Trindade mencionó otros ejemplos, como el cierre prolongado de los museos departamentales, que han dejado a la ciudad sin varias de sus principales atracciones. "Salto está perdiendo su identidad y sus lugares emblemáticos. Antes teníamos la Fiesta de la Citricultura, el zoológico, festivales culturales... Hoy el turista que viene a las termas se encuentra con muy pocas opciones fuera del agua termal", lamentó.

Este declive afecta no solo a la recreación de los salteños, sino también a la economía local. Sin atractivos complementarios, el turismo en la región se vuelve menos competitivo frente a otras ciudades que han sabido diversificar su oferta.

Además, Trindade destacó que el Parque Harriague, donde se encuentra el ex zoológico, también albergaba el escenario Víctor Lima, un espacio clave para eventos culturales. En los últimos años, su uso ha sido mínimo, privando a la comunidad de un sitio tradicional para espectáculos y actividades artísticas.

Acciones y reclamos políticos

Ante esta situación, Trindade y su equipo han tomado medidas para exigir respuestas a la Intendencia. La primera acción será presentar un pedido de informe para esclarecer qué planes existen para el predio y cuál ha sido el destino de los materiales desmantelados.

"Queremos saber quién tomó la decisión de desmontar las estructuras, qué se está haciendo con esos materiales y si realmente hay algún proyecto en marcha o si simplemente se está dejando morir el lugar", afirmó.

Asimismo, el edil insistió en que es necesario que se establezca un plan concreto para recuperar el parque y darle un uso que beneficie a la comunidad. "No estamos pidiendo que reabran un zoológico, porque entendemos que el modelo ha quedado obsoleto, pero sí creemos que se puede hacer algo positivo con el espacio. Hay ejemplos en otras ciudades que demuestran que se puede reconvertir y generar un atractivo turístico y cultural", sostuvo.

Conclusión: el desafío de recuperar los espacios públicos

El caso del ex zoológico municipal de Salto es un reflejo de cómo la falta de planificación puede llevar a la degradación de espacios valiosos para una comunidad. Más allá de la discusión sobre la necesidad o no de mantener un zoológico en la actualidad, lo cierto es que el predio tenía el potencial de transformarse en un lugar de recreación, educación y turismo.

Las denuncias de Lucas Trindade han reavivado el debate sobre el manejo de los espacios públicos en Salto y han puesto en evidencia la necesidad de una gestión más eficiente y transparente.

La gran pregunta que queda en el aire es: ¿qué hará la Intendencia de Salto ante estas denuncias? ¿Se tomará alguna medida concreta para recuperar el Parque Harriague o seguirá el ex zoológico siendo un símbolo del abandono y la desidia?

Solo el tiempo lo dirá, pero mientras tanto, la comunidad sigue esperando respuestas.

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