El calor extremo golpea a las verdulerías, un rubro con pérdidas constantes
Las altas temperaturas y, especialmente, las olas de calor se han convertido en uno de los principales enemigos de los verduleros. A diferencia de otros rubros, donde el impacto puede ser menor o más gradual, las verdulerías enfrentan pérdidas casi inmediatas cuando el termómetro sube. La fruta y la verdura son productos altamente perecederos, sensibles al calor y al frío, y cualquier descuido puede traducirse en mercadería inutilizable en cuestión de horas.
En los últimos días, con temperaturas sofocantes desde temprano, el panorama se repite, cajones de frutas que se ablandan, verduras que pierden frescura y productos que ya no cumplen con los estándares de calidad que exige el cliente.
La experiencia desde el mostrador
En una conversación reciente con el propietario de una verdulería, surgió una pregunta, ¿cómo hace para aguantar la fruta y la verdura con este calor? Su respuesta fue sincera. “Por suerte abro a las 6:30 de la mañana”, explicó. A esa hora comienzan a llegar los clientes que compran para comercio, muchos de ellos habituales. Si venden bien durante la mañana, al mediodía vuelven en busca de más mercadería, lo que permite que el producto no permanezca demasiado tiempo en exhibición.
Sin embargo, la realidad no es la misma para todos. “Un almacén que lleva una caja de bananas y al terminar el día no las vendió, ya están machucadas y no sirven más. Eso es pérdida directa”. En ese punto, el calor no da tregua y no distingue tamaños de negocio.
Estrategias para sobrevivir al calor
Entre las medidas que toman para reducir el impacto, el comerciante mencionó el uso de ventiladores que tiran aire fresco combinado con agua. “Eso ayuda”, reconoció, aunque aclaró que no es una solución definitiva. La vigilancia constante, “A cada rato tenés que estar mirando y lo que no está en condiciones, retirarlo de la venta”.
Un rubro entre los más afectados
Sin rodeos, el propietario expresó “Nosotros somos uno de los rubros con más pérdidas”. Mantener la mercadería fresca, linda y de buena calidad es una exigencia diaria, pero con temperaturas extremas se vuelve un desafío permanente. El calor no solo afecta al producto, también a la rentabilidad y al esfuerzo diario de quienes viven de la verdulería.