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Hay más de 700 mil uruguayos irrecuperables
El endeudamiento de los hogares uruguayos se ha consolidado como una de las principales preocupaciones sociales de los últimos años. Lejos de ser un fenómeno aislado o estrictamente individual, especialistas advierten que se trata de una problemática estructural, compleja y cada vez más extendida. Así lo plantea una investigación impulsada por la Universidad de la República, el Instituto de Promoción Económico Social del Uruguay (IPRU) y AEBU, que desde hace más de dos años analiza el vínculo entre crédito, bienestar y condiciones de vida.
El proyecto, desarrollado por equipos de las facultades de Ciencias Sociales y Ciencias Económicas, busca no solo generar conocimiento, sino también instalar el tema en el debate público. “El endeudamiento impacta en la autonomía, el bienestar y múltiples dimensiones de la vida de las personas”, explicó el economista Agustín Reyes durante una entrevista en streaming de Diario La Prensa.
Más de 700 mil uruguayos en situación crítica
Uno de los aspectos más preocupantes que arroja la investigación son las cifras vinculadas al sistema financiero. En Uruguay, cerca de dos millones de personas cuentan con algún tipo de registro crediticio en la central de riesgos del Banco Central. De ese total, más de un tercio alrededor de 730 mil personas se encuentra en la categoría más grave, deudores irrecuperables.
Esta situación no responde a una única causa. Según los investigadores, una proporción significativa de los créditos se solicita no para mejorar la calidad de vida, sino para cubrir necesidades básicas o incluso para pagar otras deudas. “Ahí es donde el crédito deja de ser una herramienta de desarrollo y pasa a ser un mecanismo de subsistencia”, señaló Reyes.
El crédito, entre oportunidad y trampa
El acceso al crédito ha cambiado radicalmente en las últimas décadas. Hoy es más fácil, más rápido y menos reflexivo. Plataformas digitales, publicidad constante y una amplia oferta de instituciones financieras han convertido al crédito en un producto de consumo más, accesible casi de inmediato.
Sin embargo, esta facilidad también conlleva riesgos. La rapidez en la obtención reduce los tiempos de análisis y puede llevar a decisiones poco informadas. A esto se suma un contexto social marcado por el consumo, donde la presión por alcanzar determinados estilos de vida influye en las decisiones económicas de las personas.
“Responsabilizar únicamente al individuo es una estrategia insuficiente”, advirtió Reyes. “Existe una estructura que promueve el consumo y genera deseos, lo que condiciona fuertemente las decisiones”.
Una problemática multicausal que requiere respuestas integrales
La investigación destaca que el endeudamiento no puede abordarse desde una única perspectiva. Se trata de un fenómeno multicausal que involucra factores económicos, sociales, culturales e incluso psicológicos. Por ello, las soluciones deben ser integrales.
Entre las líneas de acción propuestas se encuentran la regulación del mercado de crédito, la mejora en la calidad de la información disponible para los consumidores, el fortalecimiento de la educación financiera y la implementación de políticas públicas que garanticen el acceso a bienes básicos sin necesidad de recurrir al endeudamiento.
Marcelo Ventós, representante de IPRU, subrayó que la educación financiera es necesaria, pero no suficiente. “No podemos seguir trasladando toda la responsabilidad a las personas. Hay límites en lo que la educación puede resolver frente a un problema estructural”.
El endeudamiento como tema tabú
Otro hallazgo relevante del estudio es el carácter privado y silencioso del endeudamiento. Muchas personas viven esta situación con vergüenza, lo que dificulta su visibilización y discusión pública.
“Es un tema tabú, que se vive en el ámbito del hogar, en soledad”, explicó Ventós. “Pero en realidad es un fenómeno colectivo, propio de este modelo de sociedad, y como tal debe ser discutido abiertamente”.
Esta falta de debate contribuye a perpetuar situaciones de estrés financiero, que afectan la salud mental y la calidad de vida de los hogares.
Exclusión y mercados informales
El problema no termina en el sobreendeudamiento. Aquellas personas que quedan fuera del sistema formal de crédito por ejemplo, al ser clasificadas como deudores irrecuperables suelen recurrir a circuitos informales, muchas veces más riesgosos.
Esto abre la puerta a nuevas formas de vulnerabilidad, incluyendo prácticas abusivas y situaciones de violencia económica. “Se generan mercados paralelos que agravan aún más la situación de quienes ya están en condiciones críticas”, alertó Ventós.
Un llamado a la acción
Los investigadores coinciden en que el desafío es construir respuestas desde múltiples niveles, el Estado, el sistema financiero, la academia y la sociedad en su conjunto. También destacan la necesidad de generar espacios de diálogo y reflexión que permitan comprender la magnitud del problema.
En este sentido, iniciativas como charlas abiertas, publicaciones y plataformas digitales buscan acercar la información a la ciudadanía y fomentar una discusión informada.
“El objetivo no es eliminar el crédito, sino lograr un uso más justo, consciente y equilibrado”.