
El “Ombudsman” (I)
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Por Leonardo Vinci
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joselopez99@adinet.com.uy

LA PRENSA entrevistó al Dr. Héctor Ferreira, quien fuera uno de los asesores del Escribano Malaquina en sus gobiernos, y que actuara como edil del Partido Colorado .Fue cuando se desempeñaba como legislador- entre el 2000 y el 2005- que presentó un proyecto creando la figura del “Defensor del Vecino”, comúnmente conocido como “Ombudsman”.
Nos dijo el docente “Lo que se ha hecho en otros países a nivel nacional, queríamos hacerlo a nivel departamental, teniendo en cuenta que Uruguay ya tenía en ese momento una experiencia con este tema en Montevideo. Luego se agregó Maldonado. Elaborar el proyecto llevó mucho tiempo y trabajo. Tenía casi 50 artículos. Tomé como referencia no solo los antecedentes que había en el Uruguay, sino que lo macro, lo pensé al modelo español.
Para defender al ciudadano
Básicamente, la idea era que funcionase una oficina con un funcionario con una estructura administrativa relativamente pequeña pero ágil para patrocinar o defender situaciones de indefensión del ciudadano común de a pie frente a los órganos públicos. Era una especie de órgano de control de la regularidad administrativa. El proyecto buscaba brindar un apoyo para que el ciudadano común pudiese afrontar esas situaciones que a veces, en ese peregrinar por los despachos públicos, se convierten en una carga. Hay determinadas prácticas administrativas o maneras de interpretar la normativa vigente hacen que se vuelva pesado, que insume tiempo, más de lo que sería necesario para solucionar los temas.
El sueño de los justos...
Fue con ese espíritu que lo presentamos, pero, desde esas fechas, duerme el sueño de los justos. Recuerdo que lo presentamos al inicio de la legislatura y que llegamos al final sin haberlo considerado en el orden del día. No tuvo andamiento ni siquiera en el debate del plenario. La idea era que el Defensor, actuara con independencia. Incluso, los requisitos personales que habíamos pensado, implicaban que fuera una persona que no tuviera una vinculación previa con la política. Pensábamos en un perfil parecido al que se tiene en cuenta para designar- por ejemplo- a los miembros de la judicatura. Una persona que no fuera un representante partidario, sino alguien que se hiciera cargo de representar lo que podríamos llamar “intereses difusos”, los intereses del ciudadano de a pie. Alguien que pudiera actuar con independencia. Que pudiera marcar esas prácticas o costumbres que a veces se instalan en el ámbito de lo público.
25% menos de funcionarios
Téngase en cuenta que cuando se presentó este proyecto, la administración pública tenía un 25 % menos de funcionarios de los que tiene ahora. En el Uruguay, a nivel nacional, fue un disparate el crecimiento burocrático posterior a la fecha en que se originó este proyecto. Esa era la idea. Alguien que ayudara a los jerarcas a tomar conciencia con una visión externa al sistema en sí, en cuales son los aspectos en los que está fallando, porque esas fallas siempre las termina pagando el ciudadano de a pie, muchas veces con tiempo, o con dinero, y con grandes dosis de frustración.
"Que no fuera un mero llamador de atención"
Por ejemplo, si una vecina ha hecho reiterados reclamos porque no le levantaron la basura y acude al Defensor, éste puede comunicarse directamente con quien corresponda e intervenir en favor de la señora. Nosotros pensamos en un órgano que tuviera un titular, unipersonal- más allá que tuviera un equipo que lo respaldara- independiente, pero con investidura. Que no fuera un mero llamador de atención.” (Continuará)
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