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La economía de Salto atraviesa un escenario de contrastes. Mientras algunos indicadores muestran niveles relativamente favorables de empleo, otros reflejan dificultades estructurales que condicionan el desarrollo del departamento. Esa fue una de las principales conclusiones planteadas por el empresario y docente Gustavo Fernández al analizar la realidad económica y comercial salteña.

Fernández destacó los datos presentados por el economista Horacio Bafico en el marco del lanzamiento de Litoral 2035, donde se abordó la situación económica de los departamentos del litoral. Uno de los aspectos señalados fue la tasa de empleo, un indicador que, a diferencia de la tasa de desempleo, permite conocer qué proporción de la población efectivamente está trabajando.

Salto presenta buenos guarismos, cercanos al 60%. El dato positivo convive con otro problema, el crecimiento de la informalidad. Según los números mencionados durante la entrevista, alrededor del 30% de los trabajadores salteños se encontraría en esa situación, una proporción superior a la registrada en Paysandú.

El desafío, por lo tanto, no pasa únicamente por generar puestos de trabajo, sino también por mejorar su calidad y formalización.

Argentina y el impacto sobre el comercio del litoral

La relación con Argentina continúa siendo uno de los factores determinantes para la economía salteña. La reducción de la brecha de precios entre Salto y Concordia generó expectativas de recuperación del movimiento comercial fronterizo, pero que la normalización de los precios relativos no implica automáticamente el regreso de los consumidores argentinos.

La explicación estaría en la evolución del salario real argentino. Durante los primeros meses del gobierno de Javier Milei se produjo una fuerte pérdida del poder adquisitivo como consecuencia del ajuste de precios y tarifas. Aunque posteriormente se registró una recuperación, el salario real todavía estaría lejos de los niveles de referencia de 2016.

Ese deterioro repercute directamente sobre el consumo. Menos poder de compra significa menor demanda de bienes y servicios, una situación que afecta tanto a las ciudades argentinas de frontera como a los comercios del litoral uruguayo.

Para Salto, esto supone que la recuperación del comercio fronterizo dependerá no solamente de la diferencia de precios, sino también de la capacidad de consumo de los habitantes de la región.

El centro de Salto y el crecimiento del shopping

Genera mayor preocupación la situación del comercio tradicional en el centro de la ciudad. La existencia de numerosos locales vacíos en calle Uruguay y zonas cercanas contrasta con la decisión de Salto Shopping de realizar una inversión de aproximadamente 11 millones de dólares para ampliar sus instalaciones en unos 5.000 metros cuadrados y sumar más de 20 nuevos locales.

Para Fernández, la inversión representa una señal positiva y una apuesta de largo plazo, pero también obliga a preguntarse por qué dos espacios comerciales de una misma ciudad atraviesan realidades tan diferentes.

El shopping ofrece algunas ventajas que el centro no siempre puede garantizar, estacionamiento, seguridad y concentración de servicios. El propio estacionamiento del centro comercial, incluso, habría quedado limitado para determinados momentos de alta demanda, por lo que la ampliación prevista contempla también ese aspecto.

Mientras tanto, el comercio céntrico enfrenta alquileres elevados y una transformación del perfil empresarial. Según el análisis realizado durante la entrevista, buena parte de las marcas que permanecen en calle Uruguay corresponden a empresas de presencia nacional, mientras que el comercio local ha perdido terreno.

Nuevos hábitos y el avance del comercio electrónico

A las dificultades tradicionales se suma la transformación de los hábitos de consumo. El comercio electrónico modificó la manera en que los consumidores comparan precios y adquieren productos, especialmente a través de plataformas internacionales.

Fernández señaló que las nuevas regulaciones y cargas aplicadas a determinadas compras provenientes de China han generado una caída en el movimiento de plataformas como Temu. Sin embargo, el comercio digital continúa representando una competencia importante para los negocios físicos.

Al mismo tiempo, algunos rubros encontraron una forma de combinar ambos modelos. Grandes locales funcionan como espacios donde el consumidor puede conocer y probar los productos antes de concretar una compra, incluso a través de internet.

Ese modelo híbrido plantea una nueva realidad para el comercio: ya no se trata necesariamente de elegir entre tienda física o venta online, sino de integrar ambas estrategias.

El norte necesita más inversión

Otro de los problemas estructurales, es el peso económico del litoral dentro del país. Según los datos mencionados en la entrevista, los departamentos del litoral representan aproximadamente el 10% del Producto Interno Bruto uruguayo. Si se amplía la mirada hacia el norte del río Negro, la participación llega aproximadamente al 14%.

Para Fernández, esa concentración económica ayuda a explicar por qué las grandes inversiones se radican con mayor frecuencia en el sur del país.

En este contexto, el costo de la energía aparece como un factor clave. El futuro de proyectos de gran magnitud, como el de HIF Global, está vinculado entre otros aspectos, al precio de la electricidad. La discusión resulta especialmente compleja porque Uruguay debe equilibrar las condiciones ofrecidas a nuevos inversores con los contratos existentes con grandes consumidores industriales.

La eventual inversión de HIF Global, estimada en más de 5.000 millones de dólares, es considerada por Fernández una oportunidad que el país no debería dejar pasar.

Un Estado que también debe revisar su eficiencia

La conversación también abordó el funcionamiento de las empresas públicas y la necesidad de discutir la eficiencia del Estado. El cierre de actividades deficitarias, el futuro de las plantas de cemento de ANCAP y la situación de la industria cervecera fueron utilizados como ejemplos de una problemática más amplia.

Fernández planteó que Uruguay debería priorizar el apoyo a las personas antes que sostener indefinidamente empresas públicas que generan pérdidas y no tienen perspectivas claras de revertir esa situación.

A esto se suma un cambio tecnológico que promete transformar profundamente el mercado laboral. La automatización y la inteligencia artificial permitirán realizar tareas que hasta ahora requerían varios trabajadores, un fenómeno que obligará a repensar el funcionamiento de las organizaciones públicas y privadas.

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