En Plaza Artigas /
Salto Teje busca reunir a 100 tejedoras porque el crochet une generaciones
Hoy, de 14 a 17 horas, la Plaza Artigas será escenario de una propuesta tan creativa como emotiva, “Salto Teje”, un encuentro que busca reunir a unas 100 tejedoras en una jornada donde el crochet será el hilo conductor de historias, aprendizajes y vínculos entre generaciones.
La actividad se presenta como una oportunidad para compartir tejidos, experiencias y recuerdos, en un ambiente al aire libre que invita a la integración. Además, el evento se plantea como un homenaje a madres, abuelas, hijas y a todas aquellas personas que han mantenido viva esta tradición artesanal que se transmite de generación en generación.
El tejido como arte, terapia y legado familiar
En diálogo con LA PRENSA, Rosana García, una de las participantes del encuentro, expresó el profundo significado que tiene el tejido en su vida. “Para mí, el tejido, ya sea a crochet o a dos agujas, representa mucho más que una manualidad, es arte, es terapia, es relajación. Es crear sin límites, es plasmar en lanas todo lo que se me ocurra”.
Rosana recordó que comenzó a tejer a los cuatro años, cuando su abuela materna le enseñó crochet. Más adelante, una vecina del barrio le transmitió el tejido a dos agujas. “Me dijo, trae un par de agujas, un ovillo de lana y tu muñeca preferida. Así empecé, con toda la ilusión, haciéndole una camperita con todos los detalles. Desde entonces, jamás dejé de tejer”, relató.
Aunque por momentos cuestiones de salud han limitado su práctica, adaptándose a proyectos más pequeños como adornos o coleros, su vínculo con el tejido permanece intacto.
Tejer en comunidad, una experiencia que proyecta futuro
La iniciativa de reunirse a tejer no es nueva para Rosana, quien ya participó en grupos solidarios. Sin embargo, destaca el valor de este encuentro al aire libre. “Será una experiencia distinta, con muchas manos artesanas creando juntas. Seguramente surgirán grupos de trabajo con nuevas ideas”, afirmó.
Entre esas propuestas se destacan enseñar a tejer a niños, confeccionar prendas para donar y promover el tejido como una forma de terapia y encuentro social.
Para muchas, el tejido está ligado a recuerdos entrañables. “En nuestras familias siempre hubo una abuela que enseñaba, y luego nosotras transmitimos ese aprendizaje. Es maravilloso ver cómo ese legado sigue vivo y pasa de generación en generación”.