Mario Furtado, edil del Frente Amplio /
Defendió el trabajo y cuestionó el cierre de La Bámbola
La situación del local bailable La Bámbola volvió a instalarse con fuerza y divide opiniones en la comunidad. Mientras avanzan controles e inspecciones, también crece la preocupación por el impacto que estas decisiones pueden tener en quienes dependen del lugar para trabajar. En este contexto, el coordinador de bancada del Frente Amplio, Mario Furtado, dio su visión y pidió actuar con responsabilidad. Desde el inicio de la entrevista, dejó en claro que el tema no puede analizarse solo desde lo técnico. “Hay que tener mucho cuidado cuando se cierra un lugar donde trabaja mucha gente”, expresó, poniendo el foco en las consecuencias sociales.
“NO SE LE PUEDE ARRANCAR LA CABEZA A NADIE”
Furtado fue contundente al cuestionar medidas drásticas. “No se le puede arrancar la cabeza a nadie que esté trabajando, eso no sirve”, afirmó. Para el dirigente, la prioridad debe ser encontrar soluciones antes que aplicar clausuras que dejan a muchas personas sin ingresos. En esa línea, insistió: “Siempre hay soluciones para buscar y que no afecte el trabajo de la gente”. Su planteo apunta a un equilibrio entre el cumplimiento de las normas y la defensa de las fuentes laborales.
UN LOCAL CON AÑOS DE HISTORIA
El dirigente recordó que La Bámbola no es un emprendimiento reciente, sino un espacio con larga trayectoria. “Tiene muchísimos años, han pasado muchos gobiernos y ninguno la cerró, siempre se le dio plazo y se buscaron soluciones”, señaló. Para Furtado, ese antecedente demuestra que históricamente se optó por corregir y mejorar, en lugar de cerrar de forma definitiva. Por eso, considera que hoy debería seguirse un camino similar.
IRREGULARIDADES Y CRITERIOS DE CONTROL
Consultado sobre informes que marcan posibles incumplimientos, Furtado reconoció que deben atenderse, pero remarcó que no alcanza con clausurar. “Si hay cosas que no están bien, hay que corregirlas, pero primero hay que buscar soluciones”, sostuvo. También cuestionó la falta de criterios parejos. “Todos sabemos que hay otros que trabajan en las mismas condiciones y no pasa nada”, afirmó, sugiriendo que el control debería ser igual para todos.
EL IMPACTO EN LAS FAMILIAS
Uno de los puntos más sensibles es el impacto directo en los trabajadores. Según Furtado, entre 15 y 20 personas dependen del funcionamiento del local, especialmente los fines de semana. “De un día para el otro no sabés si vas a poder trabajar”, advirtió. Además, marcó que mientras el empresario puede buscar alternativas, los empleados son quienes quedan en una situación más vulnerable.
CRÍTICAS A LAS DECISIONES APRESURADAS
El coordinador también apuntó contra la forma en que se toman algunas decisiones. “Cerraste, generaste incertidumbre en las familias y después terminás abriendo”, dijo, cuestionando medidas que no resuelven el problema de fondo. Para Furtado, cerrar sin un plan claro solo agrava la situación y no garantiza mejoras reales.
LLAMADO A ACTUAR CON RESPONSABILIDAD
Aunque aclaró que no frecuenta el lugar, señaló que ha recibido comentarios positivos sobre su estado. “Me dicen que está muy bien cuidado, muy limpio”, comentó. En el cierre, insistió en la necesidad de actuar con equilibrio. “Hay que tener mucho cuidado porque esto afecta a muchas familias”, concluyó.