Dr. Juan Romero /
Cenur Litoral Norte mantiene cifras estables y fuerte apuesta a la permanencia estudiantil en 2026
Con el cierre del período central de inscripciones fijado para el 24 de febrero por el Consejo Directivo Central (CDC) de la Universidad de la República (Udelar), el Centro Universitario Regional (Cenur) Litoral Norte se prepara para iniciar un nuevo año lectivo con cifras que mantienen la estabilidad de los últimos cinco años. Así lo confirmó el director de la sede Salto, Dr. Juan Romero, en una entrevista en el Streaming de Diario La Prensa.
Explicó que si bien el plazo general culminó esta semana, algunas facultades contemplan prórrogas específicas. “El 90 y pico por ciento de los servicios ya han recibido las inscripciones para este año lectivo. Estamos dentro del promedio de los últimos cinco años, que es de aproximadamente 1.200 estudiantes”.
Aclaró que determinadas carreras permiten inscripciones condicionales para estudiantes que adeudan una materia de secundaria y deben rendirla en abril. En esos casos, si el alumno salva el examen, mantiene su inscripción; si no, deberá esperar al año siguiente. Incluso algunas facultades habilitan ingresos en julio, evitando así que quienes completan bachillerato en el primer semestre pierdan todo el año académico.
También subrayó la importancia de que cada estudiante conozca en detalle la normativa de la carrera elegida. “Nosotros, como sede Salto del Cenur, gestionamos carreras que dependen de las facultades. No tenemos títulos propios. Cada facultad tiene sus ordenanzas, calendarios y reglamentos, y los estudiantes deben informarse bien sobre los plazos y exigencias”.
Introducción a la Vida Universitaria
Con el objetivo de facilitar la transición hacia esta nueva etapa, el Cenur organiza cada año la Introducción a la Vida Universitaria, que comenzará el 2 de marzo y se desarrollará en modalidad virtual, a través de Zoom. La instancia busca orientar a los ingresantes en aspectos académicos, administrativos y de participación en el cogobierno universitario.
“El estudiante ya no tiene un adscripto como en el liceo. Tiene que manejarse por sí mismo”. En ese sentido, destacó la necesidad de tramitar la identidad digital para poder generar usuario y contraseña, herramientas que habilitan la gestión en línea ante Bedelía, la inscripción a exámenes y el acceso a la plataforma EVA.
A través de EVA no solo se desarrollan cursos virtuales o semipresenciales, sino que también se publican materiales, fechas de parciales y exámenes, y comunicaciones docentes. “Hay una regla básica, no hay que esperar que las cosas lleguen solas; hay que ir a buscarlas. Son adultos y deben actuar como tales”.
Carreras más demandadas y desafíos del primer año
El año 2025 marcó un récord de inscripciones en la última década, con 1.443 estudiantes. Aunque en 2026 se registra una baja cercana al 15%, el promedio histórico se mantiene. Las cifras definitivas se conocerán en julio.
En cuanto a la distribución por carreras, el director indicó que la tendencia de los últimos años se repite. El Ciclo Inicial Optativo del Área Social (CIO Social) continúa siendo una de las principales puertas de entrada. Este trayecto permite cursar un tronco común de aproximadamente 120 créditos antes de definir una carrera específica como Derecho, Psicología, Trabajo Social o Humanidades.
“El primer año es el más difícil en la universidad, no el último”. A las exigencias académicas se suman factores personales: muchos jóvenes se trasladan desde otras localidades, deben adaptarse a una ciudad diferente y reconstruir vínculos sociales. Además, enfrentan un nivel de exigencia para el cual, en algunos casos, no se sienten suficientemente preparados.
Otras carreras con alta demanda son Psicología, Derecho, Enfermería, Veterinaria y Ciencias Sociales. En los últimos años también ha crecido de forma significativa la Licenciatura en Computación, que puede completarse en cuatro años y, con uno adicional, obtener el título de ingeniero en computación. “Es un área que atrae por la demanda laboral y el mercado de trabajo”.
Sin embargo, el área tecnológica presenta altos niveles de deserción, especialmente en asignaturas como Álgebra y Matemática. De los aproximadamente 1.200 estudiantes que ingresan, entre 600 y 700 continúan a mitad de año.
Ante esta realidad, la Udelar ha implementado mecanismos de mayor acompañamiento en los primeros años, buscando contener y retener a los estudiantes antes de que definan su orientación definitiva.
Universidad y personas privadas de libertad
Uno de los aspectos destacados de la gestión del Cenur Litoral Norte es el trabajo con personas privadas de libertad. En Salto funciona la única experiencia de este tipo en el interior del país, en la Unidad 20, articulada a través de la Unidad de Apoyo a la Enseñanza y en coordinación con un programa central de la Udelar.
Hace cinco años comenzaron con dos o tres estudiantes. Actualmente, alrededor de 14 personas privadas de libertad cursan estudios universitarios en Salto.
La evaluación del programa, tanto por parte del Ministerio del Interior como de la Universidad, ha sido muy positiva. No obstante, aún no se registran egresados en el interior, debido principalmente a las dificultades para cumplir con prácticas obligatorias. Carreras como Enfermería exigen internados hospitalarios que requieren autorizaciones judiciales y custodia policial durante todo un semestre, lo que complejiza el proceso.
Pese a ello, la experiencia arroja datos alentadores. “Sabemos que los PPL que cursaron estudios universitarios y recuperan la libertad tienen un altísimo porcentaje de no reincidencia”, afirmó Romero. Para el director, la formación universitaria se convierte en una herramienta clave para la reinserción social.
Los estudiantes privados de libertad participan vía Zoom y utilizan la plataforma EVA para el seguimiento de cursos. Cuando es necesario, docentes y funcionarios concurren a la unidad penitenciaria para brindar apoyo académico.
Mensaje a quienes empiezan y a quienes están por terminar
Romero dejó un mensaje dirigido tanto a los ingresantes como a quienes están próximos a egresar o han interrumpido sus estudios. “A los que ingresan les digo que empiezan una vida diferente, muy desafiante, pero que transforma y abre puertas que quizás nunca imaginaron”. Reconoció que la vida universitaria implica exigencia, estrés y renuncias, pero aseguró que “vale la pena”.
A quienes están a pocas materias o de culminar la tesis, los exhortó a realizar “ese último esfuerzo” para obtener una formación que posiciona a la Udelar entre las 500 mejores universidades del mundo. “Es la mejor universidad del país y te da una llave que abre oportunidades a nivel nacional e internacional”.
Finalmente, invitó especialmente a las personas que estuvieron privadas de libertad y recuperaron su libertad a retomar sus estudios. “No tengan temor ni vergüenza. Existen programas y becas que pueden ayudarlos a concretar sueños que antes parecían imposibles”.