La Prensa Hacemos periodismo desde 1888

La identidad de una comunidad no se edifica únicamente sobre el plano urbanístico, el dinamismo comercial o el incesante devenir de sus jornadas. Se construye, primordialmente, sobre la base ética de cómo una sociedad decide rememorar su pasado. En Salto, la Plaza Treinta y Tres Orientales actúa como un eje vertebrador de nuestra memoria compartida. Este espacio, testigo silencioso de las metamorfosis urbanas que han reconfigurado nuestro entorno, merece hoy una relectura crítica que honre, con mayor equidad y rigor, a quienes hicieron tangible la libertad de nuestra nación.

LAVALLEJA Y ORIBE

Este enclave, núcleo vital de la convivencia salteña, ha sufrido transformaciones profundas a lo largo de las décadas. Si bien en sus inicios se erigió como un punto de encuentro austero, evolucionó a la par de la expansión de nuestra planta urbana. Un hito fundamental de su historia reciente se consolidó durante la década de 1970, cuando se integraron al paisaje los bustos de los principales jefes de la Cruzada Libertadora, Juan Antonio Lavalleja y Manuel Oribe, en un loable homenaje a sus liderazgos. No obstante, medio siglo después, es un imperativo ético trascender aquella visión jerárquica y profundizar en el reconocimiento de quienes, junto a ellos, protagonizaron tan trascendental hazaña.

HOMENAJEARLOS A TODOS

La historiografía oficial ha tendido, tradicionalmente, a sintetizar los grandes procesos en figuras individuales, encumbrando caudillos y opacando voluntades. Sin embargo, la Cruzada Libertadora de 1825 no fue el resultado exclusivo de unos pocos iluminados; fue un esfuerzo colectivo, diverso y profundamente humano. La nómina de los Treinta y Tres no puede permanecer como una abstracción numérica o un mito despojado de rostros concretos. Por ello, proponemos formalmente la instalación de una placa conmemorativa de granito —sobria, imponente y perdurable— en nuestra Plaza Treinta y Tres Orientales. Este nuevo monumento no debe limitarse a reiterar los liderazgos conocidos; su propósito debe ser recoger, de manera exhaustiva y rigurosa, la totalidad de los nombres presentes en las diversas listas históricas, asumiendo la verdad de que fueron más de treinta y tres los valientes que tomaron parte en la expedición.

UN ACTO DE JUSTICIA

Es un acto de estricta justicia histórica rescatar del anonimato a quienes fueron invisibilizados por los relatos académicos más conservadores. Resulta crucial destacar, con gratitud y énfasis, a aquellos relegados a las sombras del olvido. Hablamos, imperiosamente, de los cuatro integrantes de ascendencia guaraní: Pedro Antonio Areguatí, Felipe Patiño —conocido como "Felipe Carapé"—, Luciano Romero y Francisco Romero, quien adoptó el apellido Lavalleja. Su presencia, documentada con claridad por historiadores como Aníbal Barrios Pintos, subraya la naturaleza pluriétnica y diversa de nuestra gesta fundacional. Junto a ellos, es obligatorio recuperar la memoria del cadete Andrés Spikerman, quien apenas contaba con quince años, y de los combatientes de origen africano Dionisio Oribe y Joaquín Artigas, quienes también arriesgaron su vida en la lucha.

Incluir sus nombres no responde a un simple ejercicio de corrección política contemporánea, sino a un mandato de verdad histórica. No fueron acompañantes secundarios, sino protagonistas de una epopeya que nos define. El granito de la placa debe poseer la extensión necesaria para que cada uno de estos nombres ocupe el lugar que merece, permitiendo que las nuevas generaciones de salteños puedan leer, comprender y reconocer a quienes realmente cruzaron el río para forjar nuestro destino.

SALDAR UNA DEUDA HISTÓRICA

La Plaza Treinta y Tres Orientales tiene la vocación de transformarse en un aula abierta. Que el busto de los líderes y la placa con los nombres de todos los cruzados convivan en un mismo espacio de reflexión. Solo cuando integremos a cada actor, sin importar su origen, edad o condición, podremos afirmar que la memoria de nuestra nación está realmente completa. Salto tiene hoy la oportunidad de saldar esta deuda histórica, reafirmando que nuestra libertad es el fruto de un esfuerzo compartido, diverso y humano que merece ser honrado en la memoria colectiva con el nombre de cada uno de sus valientes protagonistas.

Ranking
Recibirás en tu correo electrónico las noticias más destacadas de cada día.

Podría Interesarte