Salud pública y periodismo /
La salud pública no se defiende con silencio
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Por Pedro Rodríguez
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moviles@laprensa.com.uy
Defender la salud pública también es señalar lo que no funciona
En estos tiempos venimos informando sobre distintas situaciones vinculadas a la salud pública en Salto. Lo hacemos desde un perfil estrictamente periodístico, con el ánimo de informar para que las cosas se corrijan. Somos defensores del Hospital de Salto y de la salud pública, y justamente por eso no dejamos de señalar lo que no funciona cuando las cosas se hacen mal.
Siempre estamos del lado de la gente, sobre todo de la menos favorecida. No porque tengamos algo contra quien tiene más, sino porque es una realidad: quienes cuentan con recursos tienen más posibilidades, mientras que el resto depende exclusivamente del sistema público. Esa es la ley de la vida, aunque a algunos les moleste reconocerla.
Hechos que molestan, pero generan resultados
Los hechos que hemos redactado y denunciado en estas páginas han venido teniendo resultados concretos, aunque nunca fueron ni serán reconocidos oficialmente por las autoridades de la salud. No trabajamos para el aplauso ni para el reconocimiento institucional, pero tampoco aceptamos que se ignore el impacto del periodismo cuando cumple su verdadero rol.
Desde el período pasado denunciamos públicamente la injusticia cometida con el médico cirujano doctor Martín Salvatierra. Fuimos únicos y solos, pinchando un globo que parecía demasiado grande y demasiado grueso. Nuestro permanente trabajo fue ese: pinchar una y otra vez, hasta que de a poco la situación comenzó a visibilizarse.
Silencios cómodos y periodismo que se esconde
Debo ser claro en esto: ningún colega, con todo su derecho, se metió de lleno en ese tema. Muchos optaron por darle voz siempre a la otra parte, al poder del momento. Integrados al sistema, eligieron ser ciegos, sordos y mudos.
Algunos intentan hablar de forma disimulada, a escondidas, para no ser detectados. Eso lo repudiamos. El periodismo verdadero no se esconde, no se arma notas para que otros las publiquen y después llamar al profesional diciendo que “algo se hizo”. Así no se ejerce el periodismo, menos aún después de más de veinte años en la profesión.
Una gestión superada
Desde los primeros cien días del nuevo gobierno mantuvimos un contacto profesional y cordial con la directora del Hospital de Salto. Sin embargo, tras varios hechos ocurridos, entendemos que debería haber dado un paso al costado. Reconocer cuándo una gestión te supera también es un acto de responsabilidad.
El tomógrafo: una ausencia que costó demasiado
Cuando faltaba el tomógrafo en Salto, hicimos tapa denunciando esa situación. Lo hicimos tras el accidente de un conocido sindicalista local y también contando la triste historia del joven del barrio Artigas que iba a trabajar al frigorífico, chocó con caballos en la madrugada y no pudo ser diagnosticado a tiempo.
No había tomógrafo en Salto, desde la madrugada hasta aproximadamente las ocho de la mañana aguanto el trabajador . Al llegar a Paysandú, su corazón no resistió más.
Estuvimos en vivo cuando llegó el primer tomógrafo a Salto, criticamos públicamente su traslado y también estuvimos presentes el día de su inauguración, entendiendo que se trataba de un hecho histórico para el departamento. Fuimos el único medio en el lugar, realizando entrevistas y haciendo las preguntas que correspondían tanto a la ministra de Salud como a las autoridades de ASSE.
Decisiones médicas que generan alarma
Informamos públicamente sobre las operaciones que se realizan en Bella Unión, un lugar donde no hay CTI ni cuidados intensivos, y donde ante cualquier complicación hay que trasladar al paciente a Salto.
También informamos que el jefe de cirugía tienen diez días fuera del departamento , algo que el propio sistema permite. Las preguntas realizadas en conferencia de prensa, incluso con guardia policial custodiando a la directora, fueron incómodas, pero necesarias.
Hicimos público el traslado de un paciente en coma inducido hacia Montevideo mientras los familiares pedían unas horas para que BPS autorizara, autorización que finalmente llegó.
También relatamos cuando la Justicia falló favorablemente a la parte denunciante en el caso del joven de poco más de 30 años que murió por una atención tardía, dejando dos niños sin padre y una madre sola.
La importancia de la pluralidad informativa
Este trabajo periodístico no sería posible sin espacios que entiendan el valor de la pluralidad y la libertad de expresión. En ese sentido, es justo reconocer la apertura de Diario La Prensa, que ha publicado y respaldado nuestro trabajo, aun cuando los temas tratados resultan incómodos para el poder.
La pluralidad informativa no es un eslogan: es una práctica concreta que permite que distintas voces se expresen y que la ciudadanía acceda a información que de otro modo quedaría silenciada. Ese respaldo habla de un compromiso con la democracia y con el derecho de la gente a estar informada.
Cuando el periodismo serio empieza a notarse
Diariamente recibimos quejas de los usuarios. Investigamos. Chequeamos. No buscamos la primicia por la primicia misma. Trabajamos con responsabilidad y sin escondernos detrás de nadie.
Y aunque no se diga oficialmente, el trabajo periodístico serio empieza a mostrar resultados. Hace poco publicamos que la doctora Martínez había renunciado a su cargo como subdirectora del hospital. Oficialmente se habló de una salida temporal, pero fuentes cercanas confirmaron que no soportó la presión pública y regresó a su actividad privada.
Hoy confirmamos que se nombró un nuevo jefe de block, el doctor Carlos Altuna. No es la solución definitiva, pero es un avance. Pequeño, sí, pero avance al fin.
Una advertencia que no se puede ignorar
Hay situaciones diarias que no queremos describir, pero están ocurriendo. No me las contaron, me constan. Hoy, Salto tiene al mejor cirujano de cánceres dando recetas en una policlínica. Es increíble, pero pasa. Y pasa acá.
Lo más preocupante es que la gente todavía no ha comenzado a tomar verdadera conciencia. Nosotros vamos a seguir en esta línea. No nos vamos a apartar ni un milímetro. Porque el periodismo que incomoda, tarde o temprano, ayuda a corregir.