Myriam Albisu /
El recuerdo que interpela a Salto y el desafío de mantener viva su memoria
En la jornada de hoy se acercó a la redacción de La Prensa una señora que, según relató, trabajó durante varios años en la casa de la artista y docente salteña Myriam Albisu. Visiblemente emocionada, recordó que este 26 de febrero, es decir hoy, se cumple un nuevo aniversario de su fallecimiento, una fecha que para muchos pasa inadvertida, pero que para quienes la conocieron continúa cargada de significado. (Nació el 31 de enero de 1937 y falleció el 26 de febrero de 2022). Más allá del recuerdo personal, la visitante planteó una reflexión que rápidamente trascendió lo íntimo para transformarse en una pregunta colectiva: ¿no debería Salto hacer algo más para mantener viva la memoria de Myriam Albisu y, sobre todo, para que las nuevas generaciones sepan quién fue y cuál fue su aporte a la cultura local?
La inquietud no resulta menor. Albisu fue una figura profundamente ligada al desarrollo artístico y educativo del departamento, con una trayectoria que abarcó múltiples disciplinas y dejó una huella que aún hoy permanece en artistas, docentes y alumnos formados bajo su guía.
Una vida dedicada al arte y la formación
Myriam Albisu transitó con éxito diversos caminos de la expresión artística. Las danzas, la poesía, el teatro, la pintura y la música formaron parte de un universo creativo amplio y constante, marcado por la búsqueda estética y el compromiso cultural.
Sin embargo, quizá su legado más profundo no se encuentre únicamente en su obra personal, sino en su tarea formadora. A lo largo de los años trabajó en escuelas, liceos, academias particulares y en el Instituto de Formación Docente, espacios desde los cuales impulsó y acompañó el crecimiento de numerosos talentos que luego continuarían desarrollando la vida cultural salteña.
Su vocación educativa la llevó incluso a ocupar la Dirección del Instituto de Formación Docente, responsabilidad desde la cual fortaleció proyectos académicos y culturales. También se desempeñó como Directora Departamental de Cultura, consolidando una gestión orientada a ampliar el acceso al arte y promover la identidad cultural local.
El valor de la memoria cultural
El planteo surgido en la redacción pone sobre la mesa un debate frecuente en las comunidades: cómo preservar la memoria de quienes contribuyeron significativamente al desarrollo cultural.
Muchas veces, el reconocimiento llega en el momento de la despedida, pero con el paso del tiempo el recuerdo se diluye si no existen acciones concretas que lo mantengan presente en el espacio público y en la educación de las nuevas generaciones.
“Algo más que la recuerde”, decía la mujer que compartió su testimonio. Esa frase resume una preocupación compartida por muchos: que figuras fundamentales de la cultura local no queden relegadas únicamente al recuerdo de quienes tuvieron la oportunidad de conocerlas.
¿Un homenaje pendiente?
La pregunta queda abierta. ¿Podría pensarse en designar una calle con su nombre? ¿Una plazoleta? ¿Un espacio cultural que perpetúe su legado? Las posibilidades son múltiples y dependen, en definitiva, de la voluntad colectiva y de las decisiones institucionales.
Los homenajes urbanos no solo reconocen trayectorias individuales; también cumplen una función educativa y simbólica. Cada nombre en una calle o en una plaza cuenta una historia y contribuye a construir identidad.
Años después de su partida, el recuerdo de Myriam Albisu continúa despertando emociones y reflexiones. Tal vez el verdadero homenaje pendiente sea justamente ese: transformar la memoria afectiva en memoria pública, para que quienes hoy crecen en Salto puedan conocer a una mujer que dedicó su vida al arte, a la enseñanza y a la cultura de su comunidad.