Obituario /
Graciela Suárez de Ghioldi
Días pasados falleció la docente Graciela Suárez de Ghioldi, una persona muy querida y respetada entre otras cosas por sus actividades solidarias a través de Rotary.
Tuvimos la suerte de conocer a Graciela cuando formamos parte de un equipo técnico del Plan Caif que por concurso había asumido y asesoraba a las comisiones directivas de los mismos. Recordamos que estuvo muy involucrada en el comienzo de los años dos mil y poco en el alumbramiento del Caif Horacio Quiroga en el barrio que recuerda al gran escritor salteño. Eran épocas bravas, de crisis, y cuando se hizo el llamado público y abierto para incorporar el personal recibimos torres de currículum que analizábamos uno por uno en la Casona Verde sobre el Río Uruguay.
Graciela era honoraria, claro está, pero se involucró de gran forma y nos ayudó y mucho en la selección de la gente que, por suerte, nadie conocía. Así se armó el personal del comienzo de ese Centro de Atención a la Infancia y la Familia.
Luego estuvimos varios años trabajando en el mismo y siempre con la citada docente en la directiva donde aportaba su mirada pedagógica y, sobre todo humana. Muchas áreas distinguieron la vida de Graciela pero hoy queremos marcar cómo supo unir su enorme amor al magisterio con todo lo que hace a la solidaridad que canalizaba a través de Rotary Club.
También, desde lo personal, digo que aprendí mucho con la misma pues tenía una mirada integral de la educación y creía, como muchísimos docentes, que era el único camino en el desarrollo de la persona. Era fanática, por así decirlo, de la educación, de la formación, sobre todo en los niños. El surgimiento de ese Caif tiene su sello y en estos momentos duros para su familia es bueno destacarlo porque a veces se dejan legados que no todos saben descubrir.